Pregón de las Fiestas del Cristo de La Laguna 2021 (III). Por José Gómez Soliño

La Laguna es el lugar donde se han fraguado o se fraguan los sueños de innumerables personas hoy esparcidas por el mundo. En ella se han gestado los proyectos vitales de los miles de estudiantes universitarios para quienes su estancia en la ciudad ha representado el período de siembra de sus respectivas trayectorias profesionales. Y en ella, con mayor intensidad que en muchas otras, se han dejado sentir las aspiraciones colectivas de las sucesivas generaciones de jóvenes insatisfechos con la sociedad en que vivían. El anhelo de un país más justo y democrático, de un mundo más fraternal e igualitario, y de un mayor respeto a la diversidad y al entorno, ha sido una constante. La medida en que esos sueños se han hecho realidad difiere en cada caso. Los seres humanos no siempre estamos a la altura de nuestras expectativas. Ni individual ni colectivamente alcanzamos siempre en plenitud lo que nos proponemos. Pero la tarea merece la pena, el esfuerzo empleado nos ennoblece,… y la esperanza nos mantiene.
La dimensión utópica ha estado con frecuencia asociada a la ciudad de La Laguna. Se observa en algunos de los principios aplicados en el planeamiento fundacional, ha animado movimientos intelectuales que en ella han encontrado acogida en algunos períodos de su historia, y explica su adopción como plataforma de manifiestos y declaraciones de alcance internacional. Al igual que ciertas aves o animales acuáticos establecen un lugar fijo de referencia en el que nidificar o desovar, en que vivificar, también La Laguna como ciudad que forma parte reconocida del Patrimonio Mundial de la Unesco es con frecuencia el lugar elegido para efectuar proclamas respecto a asuntos de interés mundial. Es una de las ciudades donde se siembran y expresan los mejores sueños de nuestra especie.
Y de entre todas esas aspiraciones podemos recordar como ejemplo a Jacques Cousteau, quien, después de un largo peregrinar sin éxito por diversas instituciones internacionales consiguió hacer realidad en La Laguna “un sueño de 24 años de lucha por la defensa de los derechos humanos de las generaciones futuras”. En 1994, el Parlamento de Canarias y el Instituto Tricontinental de la Democracia Parlamentaria y los Derechos Humanos de la Universidad de La Lagunaorganizaron en nuestra ciudad un congreso internacional en el que participaron 180 juristas, sabios y pioneros, de más de 60 países.
Entre los logros más destacados de ese Congreso cabe citar la “Carta de La Laguna”, documento firmado el 26 el febrero de 1994 por relevantes personalidades internacionales, quienes bajo el patrocinio de la UNESCO, y considerando que una “vida humana digna de ser vivida sobre el planeta Tierra solo será posible de forma duradera si desde ahora se reconocen a las personas pertenecientes a las generaciones futuras ciertos derechos que les corresponden en la cadena de la vida…”, propusieron solemnemente la Declaración Universal de los Derechos de las Generaciones Futuras, que después fue adoptada y sancionada por la Asamblea General de las Naciones Unidas. En los tiempos que vivimos esaDeclaración Universal de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Generaciones Futuras, gestada en La Laguna, se ha vuelto más relevante que nunca. Si las amenazas climáticas nos apremian y si las desigualdades económicas nos disgustan, es ante todo porque queremos dejarle un mundo habitable y confortable a nuestros descendientes.
Esta manera lagunera de soñar, este modelo de actuar proactivamente, queda también reflejado en los diversos documentos aprobados en encuentros internacionales posteriores, desarrollados bajo el impulso de la declaración de La Laguna como Ciudad Patrimonio Mundial de la Unesco.Así, en nuestra ciudad se han celebrado seminarios con presencia de destacadas figuras locales, nacionales e internacionales, que han aportado su experiencia y reflexión y han dado su apoyo a manifiestos sobre aspectos relevantes de interés mundial que ocupan y preocupan a quienes vivimos en las décadas iniciales del siglo XXI. Patrimonio de la Humanidad y Derechos Humanos, la Paz, el Patrimonio de las Minorías, Patrimonio Cultural e Identidad de los Pueblos, Choque/Alianza de Civilizaciones, Democracia y Buen Gobierno, son algunos de los temas de esos encuentros sobre los que se realizaron declaraciones que en su día se difundieron.
Al prestarle atención a este tipo de actividades, la Ciudad de La Laguna no hace sino seguir las recomendaciones de la UNESCO, que en su informe Un mundo nuevo (2000), impulsado por el entonces DirectorGeneral Federico Mayor Zaragoza (un asiduo participante en los encuentros de La Laguna), resalta el valor de la anticipación y la prevención, así como la importancia de la reflexión y la acción prospectivas. En ese espíritu proactivo, la UNESCO nos anima a preparar el porvenir, mediante la celebración de foros intelectuales y éticos orientados al futuro, con el concurso de científicos, creadores, emprendedores, responsables políticos, pioneros sociales, expertos, y de la sociedad en su conjunto. Tal es el ánimo que explica los foros internacionales de La Laguna. Y tal es el espíritu que anima el Seminario Internacional CampusAFRICA, que celebrará este próximo otoño su cuarta edición.
Como nos recuerda Albert Einstein, en tiempos de crisis solo la imaginación es más importante que el conocimiento. Por eso en estos tiempos de crisis climática y pandémica, es fundamental contribuir a crear un clima positivo, adoptar un enfoque optimista respecto de nuestro porvenir, sabiendo que, con visión prospectiva, y con ánimo constructivo podemos imaginar y preparar un futuro donde queden superadas las actuales frustraciones. La Laguna, ciudad del trabajo, del estudio y de la ciencia, está bien preparada para eso. Aquí la imaginación cuenta. Aquí se gestan muchos sueños. Es un sueño de ciudad. Es la ciudad de los sueños.
