La Laguna septembrina: Otro año más septiembre y La Laguna (V). Por Julio Torres Santos

Los fuegos de la torre
Los fuegos de la torre de la Concepción de La Laguna tomados desde el balcón del teatro Leal, a la derecha de la imagen el balcón de la Casa Porlier, a la izquierda las Siervas de María. Es impresionante la cantidad de gente que acompaña al Cristo al fondo de la imagen. Foto años 60
Pero sin duda, la descripción más amplia, aunque sólo del día 14, pues la del concurso de fuegos artificiales es bastante limitada, la hallamos en el programa correspondiente a 1928.
“Fuegos de la Torre
Pirotécnico de la Villa de Güimar, don Francisco Dávila. Una cascada de seis metros de repetición con setenta tubos. Esta cascada llagará hasta el suelo acompañada de una lluvia de estrellas de colores, que forman una bonita combinación con el fuego de plata. Una palmera de veinte metros de altura con cuatro soles eléctricos. Una batería de diez disparos con aureolas romanas. Una batería de diez disparos con cometas argentinos de plata. Una batería de diez disparos con torbellinos eléctricos. 50 docenas de cohetes de color y estallo. Veinte cohetes de cabellera de plata. Quince ídem de cola blanca y cabellera. Quince ídem musicales. Quince ídem de relámpagos potenciales. Dos volcanes de distintos colores. Doce coronillas aéreas. Veinticinco candelas tricolores. Veinticinco candelas con cometas eléctricos. Una corona de un metro de circunferencia.
Fuegos del Óvalo
Pirotécnico, don Pedro Pacheco, del Puerto de la Cruz. Catorce soles con dalias tricolor con intermedio de un potente foco eléctrico. Tres baterías de torbellinos con doce disparos. Cuatro baterías aureolas verdes plateadas con diez disparos. Una batería de alcachofas con estallo y diez disparos. Una ídem culebrillas fantoches eléctricos con 25 disparos. Catorce coronillas eléctricas. Veintiocho potentes brazos tubos de grueso calibre de fuego chinesco. Catorce guirnaldas de cinco metros cada una con un total de 350 tubos eléctricos de cascada fuego plata.
Esta combinación del óvalo tomará fuego por diez partes por medio de cohetes llamados “dragones” que saldrán de una red, con el fin de que el fuego arda simultáneamente.
Fuegos de la continuación del Óvalo
Pirotécnico de La Laguna, don Carlos E. Pérez. Tres cajas “mágicas” denominadas “del diablo” que por medio de una mina secreta da una explosión abriendo las cajas de las que saldrá un arbusto de fuego chinesco, acompañado de una nutrida carga de tiros sordos, a la par que queda el espacio cubierto de estrellas multicolores. Estas cajas contienen trescientos cincuenta disparos formando un conjunto de cielo estrellado; las explosiones de estas cajas se van sucediendo con intervalos de varios segundos y terminan con tres granadas de varios colores. Cuatro discos de distintos colores de un metro cincuenta centímetros de diámetro semejando la “luna llena” y el “sol polar” con un remate final de un sol granado plata, seguido de otro de cartuchos de grueso calibre de fuego de las brillantes ramificaciones chinas y japonesas. La colocación de este fuego ocupa un trayecto de cincuenta metros de largo y al centro de los cuatro discos va colocado un cuadro decorado con puntos azules, apareciendo al intermedio del fuego la Imagen del Santísimo Cristo de La Laguna, pintado en lienzo y mide aproximadamente un metro cincuenta centímetros. Detrás del mismo hay un sol de tres metros de circunferencia, compuesto de 16 tubos de grueso calibre. Los soles de los discos salen a la vez que el del centro del cuadro, junto con diez brazos de fuego brillante japonés, formando arquería, finalizando con una corona aérea de un metro cincuenta centímetros de diámetro con potente cascada formando una columna de más de cien metros.
