Pregón de las Fiestas de San Juan Bautista de La Laguna 2018. Por Domingo Medina Martín (II)

LA ERMITA
La actual iglesia, aunque construida a semejanza de otras ermitas laguneras, como la de San Benito o la de Nuestra Señora de Gracia, ofrece una gran amplitud y se distingue porque carecía de elementos que diferencian el Presbiterio del lugar de los fieles. Tras la llegada a la isla procedente de Sevilla, la imagen de San Juan fue llevada a la ermita en 1584, sin estar concluidas las obras.
Fue precisamente ese año cuando se celebran las primeras fiestas en su honor, con el santo patrón en lo que sería su morada definitiva hasta nuestros días. Tanto la terminación de las obras como su mantenimiento y celebración de las fiestas eran competencia del Concejo, hasta que en 1602, la ermita quedó bajo la jurisdicción de la parroquia de Nuestra Señora de la Concepción desde esas fechas hasta el año 1963.
La ermita de San Juanmantuvo desde siempre una actividad muy superior a otras ermitas de la ciudad, y tal como dice nuestro buen amigo y benefactor de la misma don Bonfidio Marrero, San Juan celebraba tantos cultos como si fuera una parroquia. Permítanme aludir a una parte del relato que hace don José Rodriguez Moure respecto a la procesión del Corpus en La Laguna de 1817, donde se demuestra la activa participación e integración de lo que ya en esas fechas representaba la ermita en nuestra ciudad…”A las dos de la tarde, el capellán de la ermita de San Juan, de manteo y bonete, y con la bandera de damasco rojo del Santísimo Sacramento, sobre una mula bien enjateada, comenzó la tradicional ceremonia de invitar al pueblo a las fiestas. Le precedían clarines a pie y ministriles del Corregimiento, sobre caballos paperos. Delante, el pregonero, que gritaba: ¡De orden y mandato de la Muy Noble y Leal Ciudad de San Cristóbal de La Laguna de Tenerife y de su Cabildo, Justicia y Regimiento, se convida a este noble vecindario de caballeros, hombres buenos y escuderos para la sacra solemnidad de Jesús Sacramentado”…
Asimismo la ermita vive su mayor esplendor desde su fundación hasta el año 1862, cuando la autoridad eclesiástica la cede a petición del alcalde para convertirla en hospital militar. Posteriormente llegó a estar cerrada para el culto durante dos años, abusando de la solidaridad de este barrio, ya que en varias ocasiones se utilizaba ante el asomo de cualquier contagio en la ciudad. Pasados los años, y muchos, la ermita se convierte en morgue como consecuencia de los accidentes aéreos en el aeropuerto de Los Rodeos. El primero fue el 5 de mayo de 1965, en el que perecieron 29 personas, a las que hay que sumar tres más en días posteriores.
Cuentan las crónicas de la época que afortunadamente, dentro de la desgracia, el avión modelo Super Constellation iba a la mitad de su capacidad. Recuerdo como la gente de San Juan se volcó con los familiares y autoridades, como lo sabe hacer este barrio centenario y solidario. Las honras fúnebres se celebraron en la Santa Iglesia Catedral, oficiadas por el Señor Obispo Don Luis Franco Cascón.Otra fecha negra para la aviación, en La Laguna, es la del 3 de diciembre de 1972, en la que el avión Convair Coronado 990, perteneciente a la antigua compañía Spantax, que relizaba el vuelo Tenerife-Munich, sufre la explosión de un motor en el momento del despegue. Murieron 148 pasajeros y 7 tripulantes. Como el accidente anterior del año 1965, los cadáveres se trasladaron a la ya parroquia de San Juan, donde por primera vez en un accidente de este tipo los cuerpos se enviaron a los lugares de origen de los fallecidos.
