Pregón de la Semana Santa de La Laguna 2023 (VIII). Por Pedro López 

Ya, de madrugada, entrando en el Viernes Santo, estamos ante una de las procesiones más sentidas de nuestra Semana Santa, es la procesión en el que nuestro Santísimo Cristo de La Laguna nos visita a todos, nos transmite como ha muerto por nosotros, como todo lo que ha sufrido ha sido para salvarnos, y como con sus últimas palabras, cada año nos renueva por dentro, dando significado a nuestra Fe. No existe en toda Canarias una imagen del Crucificado tan venerada. Cuando sale en esta madrugada del Viernes Santo desde su Santuariojunto a la Pontificia, Real y Venerable Esclavitud del Santísimo Cristo de La Laguna, podemos escuchar las malagueñas y cuando comienza a subir por la Calle Carrera suena gracias a la banda de música el “Adiós a la vida”, convirtiéndose en un momento inigualable.

Después de descansar un par de horas, ya a media mañana, desde la Parroquia de la Concepcion otra procesión distinta al resto, la Cofradía del Lignum Crucis y Nuestra Señora de la Piedades la única que no usa habito penitencial con capirote usa una túnica con capucha franciscana de color negro y su filosofía es la sobriedad, y acompaña a la imagen de la Piedad junto a su hijo en brazos.

Casi a la misma vez, desde Santo Domingo, sale otro cortejo procesional con otro paso de misterio que representa el momento tras la muerte de Jesus llevando a su sepultura a nuestro salvador, con múltiples imágenes que representan un momento lleno de recogimiento gracias a la labor en los últimos años de la Cofradía Penitencial de la Unción y Mortaja de Cristo.

Hay una procesión que a veces pasa desapercibida, es la procesión del traslado del Señor Difunto junto a la Cofradía de la Misericordia, desde la Parroquia de Santo Domingo hasta la Santa Iglesia Catedral, justo a la hora en que murió Jesus, es una procesión que me transmite un sentimiento sin igual, es cuando comprendo desde mi fe todo lo que hizo Jesus por nosotros y nos prepara interiormente para lo que está por llegar.

Ya todas las Cofradías y Hermandades se encuentran en la Santa Iglesia Catedral para comenzar con la Procesión Magna, gran procesión fruto de la concordia y la comunión cristiana. Solo les trasladaré lo que ya decía en 1927 sobre ella.

A las tres y media de la tarde se organizará en la Catedral una procesión magna, en la que tomarán parte todos los Pasos que han salido en las distintas procesiones de Semana Santa, desde el Domingo de Ramos hasta el Viernes Santo, con sus respectivas Hermandades. Se ordenarán por el orden histórico y cronológico de los Pasos o Hechos de la Vida del Señor, que cada uno representa. A esa hora, pues, estarán en la Catedral todos los Pasos, para lo cual podrán quedar allí en sus tronos correspondientes desde el día y hora en que cada uno haya salido a la calle”.

Tras el retorno de todos los pasos y cofradías a sus parroquias, empiezan los preparativos para otras de las procesiones más emblemáticas de la ciudad, llega la procesión del Silencio, en la que los cofrades de todas las Hermandades desfilan en completo silencio por las calles de la ciudad, iluminados únicamente por las velas que portan en sus manos. El ruido de las cadenas que arrastran en sus pies los cofrades, el ruido de los regatones golpeando los adoquines de la ciudad, el intenso olor a incienso o el tintineo de las campanillas de la urna de plata repujada bajo las que yace el Señor difunto,  le quitan el protagonismo al silencio que impera en esta procesión. En esta noche lagunera no hay sonido más hermoso que el silencio.

Este momento es tan emotivo, sobrecogedor y conmovedor, que suele congregar a una gran cantidad de no solo fieles sino curiosos en general, ahora recuerdo palabras de nuestro antiguo Obispo D. Damián Iguacen, si al menos uno de esas personas que están viendo una procesión comienza a creer en Jesús y María, todo tendrá sentido.

Ya hemos enterrado a Jesús, ha muerto nuestro salvador, su madre en la advocación de Nuestra Señora de la Soledad sale de nuevo el Sábado Santo, desde Santo Domingo, con más recogimiento si cabe expresando el dolor de que su hijo ha muerto, que todo ha carecido de sentido, que parece que todo acaba aquí. Pero no, todo no puede acabar con la muerte y por eso de nuevo la Hermandad del Rosario nos anuncia esperanza nos acerca la alegría de la salvación, de la resurrección y nos muestra de manera inequívoca que  la vida ha vencido a la muerte. El paso del Santísimo Cristo Resucitado cargado a costal por las calles laguneras nos transmite todos estos sentimientos de alegría.

Ya, nuestra Semana Santa toca a su fin, solo nos queda adorar a Jesús Sacramentado que tras la Misa solemne de Resurrección sale en procesión por nuestra ciudad en sus andas de plata, aprovechemos para orar delante de él recordando que su presencia es fruto del amor que nos tiene. Es un momento oportuno para renovar nuestro propósito de ser santos y de responder generosamente al amor de Dios.

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