Pregón de la Semana Santa de La Laguna 2023 (IV). Por Pedro López 

La importancia de la formación cristiana

La Semana Santa es un tiempo sagrado en el que la iglesia nos llama a reflexionar sobre nuestra propia vida y nuestra relación con Dios. A través de las celebraciones eucarísticas, procesiones y ceremonias, recordamos el sufrimiento y la muerte de Jesús en la cruz, así como su victoria sobre el pecado y la muerte. Este tiempo nos recuerda que, aunque nuestras propias vidas pueden estar llenas de desafíos y dificultades, podemos encontrar la fuerza y el consuelo en el amor y la misericordia de Dios.

Nuestro Papa Francisco, en su mensaje para esta Cuaresma quiere transmitirnos dos indicaciones claras. La primera es escuchar a Jesús. La Cuaresma es un tiempo de gracia en la medida en que escuchamos a aquel que nos habla. ¿Y cómo nos habla? Ante todo, en la Palabra de Dios, que la Iglesia nos ofrece en la liturgia. La segunda indicación es no refugiarse en una religiosidad hecha de acontecimientos extraordinarios, de experiencias sugestivas, por miedo a afrontar la realidad con sus fatigas cotidianas, sus dificultades y sus contradicciones.

Con este mensaje nuestro Papa nos empuja a superar nuestras faltas de fe y nuestras resistencias a seguir a Jesús en el camino de la Cruz, primero oyéndolo en sus innumerables formas y segundo poniéndonos realmente en camino para ver el verdadero rostro de Dios.

Esta situación la vivo cada día, como sanitario, en cada uno de mis pacientes, reflejando la imagen de Jesus en cada uno de ellos, son personas que piden ayuda, que solicitan que no solo les cures de sus enfermedades o sus dolencias, sino que les oigas, que les acompañes.

Es evidente que en un servicio de urgencias con la saturación que existe en el momento actual es difícil, muy complicado, o casi imposible dedicarle a cada persona un tiempo para oírles, para acompañarles, para no solo dar una medicación o una actitud quirúrgica que les cure o les alivie de sus dolencias. Pero mi semana santa también se basa en intentar cada día, mostrar una sonrisa, un abrazo y una esperanza que haga pasar a mis pacientes este momento de salud de una manera un poco más agradable.

Acabamos de salir de una pandemia compleja desde todos los puntos de vista, y tenemos que salir con la enseñanza de que todos unidos, todos juntos, podemos superar innumerables dificultades, teniendo en nuestra fe esa válvula de escape que nos ayude a afrontar cada instante con la seguridad que siempre habrá una oportunidad, una esperanza, para cada uno de nosotros.

La comparación entre sanitarios y cofrades puede ser un tema interesante, curioso o incluso extraño pero que tienen similitudes que podemos mostrar, por ejemplo, en tres elementos:

Participamos en actividades comunitarias, tanto los sanitarios como los cofrades, dedicando su tiempo a realizar actividades que benefician a la comunidad. Los sanitarios, por ejemplo, pueden trabajar en hospitales o clínicas, mientras que los cofrades pueden participar con acciones sociales, no solo en iglesias sino fuera de ellas.

Dedicación a una causa: tanto los sanitarios como los cofrades se dedican a una causa específica. Los sanitarios trabajan para mejorar la salud y el bienestar de las personas, mientras que los cofrades se dedican a promover la fe a través de la religiosidad y piedad popular.

Espíritu de servicio: tanto los sanitarios como los cofrades tienen un espíritu de servicio hacia los demás. Los sanitarios trabajan para ayudar a las personas que necesitan atención médica, mientras que los cofrades se dedican a ayudar a la comunidad a través de su trabajo en la iglesia, mejorando la vida social y espiritual de numerosos fieles.

El papa ha destacado la labor de las hermandades en la promoción de la fe y la caridad, y ha llamado a los miembros de estas organizaciones a ser verdaderos discípulos de Jesús y a poner su servicio al servicio de los más necesitados. También ha subrayado la importancia de la formación y la renovación constante en el seno de las hermandades, para evitar caer en prácticas que no estén en consonancia con la fe cristiana y la caridad.

Debemos seguir insistiendo en la labor social de las hermandades y cofradías teniendo una larga tradición en muchas comunidades alrededor del mundo. Estas organizaciones religiosas han sido fundamentales en la atención a las necesidades de las personas más desfavorecidas, especialmente durante tiempos difíciles como guerras, epidemias y crisis económicas.La importancia de la ayuda solidaria de las hermandades y cofradías radica en su capacidad para movilizar a sus miembros y a la comunidad en general en torno a causas solidarias.

Además, la ayuda que brindan las hermandades y cofradías es muy diversa y puede incluir la distribución de alimentos, la atención a personas mayores y enfermas, la educación, la asistencia a personas en situaciones de emergencia, entre otros. A menudo, estas organizaciones trabajan en colaboración con otras organizaciones no gubernamentales y con las autoridades locales para maximizar el impacto de su ayuda.

Así mismo, las hermandades y cofradías también desempeñan un papel importante en la construcción de comunidades más solidarias y cohesionadas. Al trabajar juntos en torno a causas comunes, las personas pueden desarrollar relaciones más fuertes y aumentar su sentido de pertenencia a la comunidad. En tiempos de crisis, esto puede ser particularmente importante para ayudar a las personas a sobrellevar las dificultades y salir adelante juntos.

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