Poemas y fotos para el verano: elegías en octavas rimas a la gran quema de Garachico. Fray Marcos Alayón, siglo XVIII

Grabado-de-Ubaldo-Bordanova-donde-se-representa-la-erupción-de-Garachico.

Erupción del Volcán de Garachico o Arenas Negras (1706). Grabado de Ubaldo Bordanova donde se representa la erupción de Garachico.

Lo que sabemos de la vida y obra de este religioso agustino, poeta y autor de textos teatrales de carácter popular viene de Viera y Clavijo, del padre Gregorio de Santiago Vela [1913:79], de la Biobibliografía [I, 83-85], o de las referencias de otros canarios de su época y posteriores a él: Marqués de San Andrés y Vizconde de Buen Paso, amigo de Alayón, Graciliano Afonso, Fernando de la Guerra, Pereira Pacheco, o bien María Rosa Alonso. Con lo que podemos decir que nació en Tenerife, aunque se ignora la fecha, y que murió en edad avanzada, hacia 1761, en el Convento del Realejo. Agustino, ejerció el cargo de Definidor de su provincia. Buen predicador y mejor poeta.

(…) Elegías en octavas rimas a la gran quema de Garachico:

VII

Puebla, pues, Tenerife su distrito
de muchas y lucidas poblaciones,
fortaleciendo el áspero circuito
de soberbios castillos y torreones.
Éstos, mirando al sol de hito en hitó,
tremolan en las nubes sus pendones,
donde suben, gloriosos, a ilustrarlos,
heroicos timbres del segundo Carlos.

VIII

Hállanse por sus países repartidos
cuasi noventa templos excelentes,
donde infantes y adultos convertidos
tienen lavacro en treinta sacras fuentes.
Diversos monasterios hay lucidos,
con mil varones sabios y elocuentes que,
eminentes en ciencias y artes sumas,
laureles ciñen de sus propias plumas.

IX

Hay preclaras familias generosas
plebe bizarra, mozos belicosos,
viejos prudentes, clausuras religiosas,
gobierno insigne, párrocos virtuosos,
milicias fuertes, cátedras famosas,
naciones varias, comercios caudalosos,
brillando siempre en una y otra parte
Minerva docta y el guerrero Marte.

X

Los árboles son fértiles y varios,
sus frutos suaves, aires muy serenos;
campos que son en mayo tributarios
prados le rinden de fragancias llenos.
Corren rail fuentes, pájaros canarios
facistol hacen de árboles amenos, tal,
que dijeron plumas engañadas
ser centro de almas bienaventuradas.

XI

Mas, ¡ay!, Tenerife, que hermoseada
te viste un tiempo de colmados bienes,
cómo te miras seca y desolada,
pues de miserias sólo te mantienes.
85 Ya no eres la Nivaria celebrada,
ya faltan los laureles de tus sienes.
Vuelve ya en ti, conoce tanto error,
Jerusalen, conviértete al Señor.

XII

Ya pereció tu fasto y bizarrías,
pues se miran tus pueblos asolados;
falta ya el oro de tus malvasías,
secas tus mieses, muertos tus ganados.
Perece el fruto, crecen logrerías,
tus puertos de extranjeros disipados.
Todo, en fin. es… Mas, pluma, para, tente;
no de mi llanto sigas ía corriente.

XIII

Es esta, pues, isla que opulenta
fue en otro tiempo maravilla extraña,
existe Garachico, el cual se asienta
donde el océano sus orillas baña.
Es «aqueste lugar de mucha cuenta
por el comercio de Indias, y de España,
pues a su playa cada día aportan veleros
buques que la espuma cortan

XIV

Su situación es llana y deleitable,
los templos, de curiosa arquitectura,
la gente, cariñosa y agradable,
sus edificios, de sublime altura,
el puerto, largo, fuerte, inexpugnable,
hermosas calles, y de buena anchura,
siendo en todo y por todo Garachico
noble, bizarro, poderoso y rico.

XV
En él vivían muchos caballeros,
ricos hombres, señores titulares,
que, largos en haciendas y dineros,
su pecho adornan cruces militares;
mercaderes, patricios y extranjeros,
eclesiásticos, monjas y seglares,
quienes —y las comarcas convecinas-
con sangre lloran tan fatales ruinas.

XVI

En este pasado año de seiscientos
siete sobre noventa numeraban,
del Sol guarismo,que con lucimientos
por marzo al orbe bellos ilustraban;
giros diez y ocho, día que, contentos,
los fieles todos, finos, tributaban
sagrados cultos con devoción pía
al soberano Esposo de María.

XVII

Después de haber su pompa desprendido
el rubio Febo del flamante coche
(dando lugar al globo guarnecido
que sus astros al mundo desabroche),
festejando a José se han encendido
luminarias y cuartos esta noche,
cuyas ascuas, según es opinable,
fue origen del suceso lamentable.

XVIII

A impulso de pueriles inquietudes,
un tizón encendido fue volando,
dio en una casa, cuando las quietudes
del sueño al cuerpo treguas está[n] dando.
De este tirano las solicitudes
cautelosas en ella van labrando.
Prendióse, pues, el fuego, ¡qué desdicha!,
y empezó a arder la casa sobredicha.

XIX

Salen sus dueños llenos de terrores
dando voces por calles y por plazas
Empiezan de las campanas los clamores,
asústase el lugar, tiemblan las casas;
salió la gente, que ya con los temores
con sus respiraciones muy escasas;
todo es llanto, congoja y sentimiento,
confusión, pasmo, horror y desaliento.

XX

El fuego que, mil furias arrojando,
deja la casa hecha un mongivelo,
por ir furioso ‘* señas aumentando
en otra ceba su encendido anhelo,
donde, más sus crueldades practicando,
escupe fieras llamas contra el cielo,
pues a su cólera aliento allí le dan
pólvora, aguardientes y alquitrán.

XXI

Ya despiden volcanes bramadores
prendiendo fuego de una en otra hilera,
creciendo tanto en todos los temores
cuanto más crece la borrasca fiera.
165 Derriban casas, cortan corredores,
arrojan agua, defienden esta acera.
Mas son en vano semejantes trazas,
porque de seis en seis tala las casas.

XXII

El céfiro soplaba diligente,
que, inspirándole alientos al tirano,
dos largas calles que corre prontamente
devora y quema sin remedio humano;
era tal el conflicto, que presente
creían ya el Juicio soberano,
siendo la atribulación y la agonía
imagen viva del tremendo día.

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