Poema para el Día de los Difuntos

En el silencio eterno, en la paz del Señor,
descansan los que amamos, en su último ardor.
Sus almas resplandecen, como estrellas en cielo,
nos guían desde lejos, en divino consuelo.
Hoy nuestra fe nos dice que la muerte no es final,
es el paso bendito hacia el gozo celestial.
Aunque duela el recuerdo y falte su calor,
en Cristo hay esperanza, en Él hallamos amor.
Oramos con ternura, por aquellos que partieron,
sus nombres en el alma como un eco sincero.
No hay olvido en el reino del buen Salvador,
ni distancias eternas en su inmenso amor.
Oh Padre misericordioso, recibe a tus hijos fieles,
que han cruzado el umbral de estos lares terrenales.
Que sus almas encuentren la paz, el descanso,
y en tu luz infinita, un amor siempre manso.
Día de los difuntos, día de recordar,
que aunque hoy duerman en paz, volveremos a encontrar.
Porque en Cristo hay promesa, de vida sin quebranto,
y en su amor eterno, nos unirá su canto.
Amén.
