Para amar profundamente a La Laguna, conócela

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TARDE DE INVIERNO

Tarde de invierno en la Ciudad, dormida,
bajo su melancólica tristeza…
Tal una losa, sobre el alma pesa
el dolor angustioso de la vida…

La negra noche cautelosa invade
las anchas calles frías y desiertas. . .
pensamos en el sol con la saudade
con que año ramos a las cosas muertas…

Todo es silencio… Ni un rumor se siente…
La lluvia va cayendo lentamente…
Luego, allá lejos, una esquila suena
con el lúgubre deje de un lamento:
las ingenuas monjitas de un convento
anuncian que ya empieza la novena…

                                                                                                     P. PINTO DE LA ROSA, La Laguna, 1926.

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