Palabras de Luis Yeray Gutiérrez dedicadas a las Fiestas de Tejina 2021

Una pandemia mundial como la que vivimos puede truncar la fiesta, puede condicionar su programa de actos y limitar celebración y sus manifestaciones culturales y etnográficas, pero nunca podrá eliminar el espíritu que ha alimentado a un pueblo generación tras generación

Tejina no se entiende sin la fiesta de los Corazones. Ya lo vivimos en 2020, en el peor momento de la crisis sanitaria, cuando la gran cita tejinera tuvo que circunscribirse a una ofrenda en el interior del templo. Un acto pequeño y sencillo, pero lleno de grandeza y de sentido. Cuando no es posible la celebración en toda su magnitud, lo simbólico adquiere la máxima significación.

En este 2021 el programa de actos también se debe a las circunstancias sanitarias, porque la responsabilidad y el cuidado de la salud deben primar sobre cualquier otra consideración. Y así lo ha entendido muy bien la Comisión de Fiestas, que ha trabajado con la misma fidelidad de siempre para tener un programa ajustado a nuestra realidad, y  con la esperanza puesta en que el próximo año los Corazones vuelvan a vivirse como estamos acostumbrados.

Regresarán las multitudes a la plaza; volverán a alzarse al cielo los corazones ricamente adornados con los productos de nuestra tierra; volverán los ventorrillos y las verbenas populares; se reeditarán las sanas rivalidades entre calles; San Bartolomé se asomará de nuevo a los rincones de su pueblo… Pero mientras tanto, Tejina continúa velando por su legado y por la esencia de una devoción que no cede a los avatares del tiempo.

En el futuro contaremos que Tejina no renunció a su fiesta de los Corazones ni aún en los peores momentos de pandemia. Que sus gentes mantuvieron la fidelidad a sus orígenes y a unas tradiciones que se transmiten de generación en generación. Una fiesta que no se sustenta en el rito, sino en la verdadera fe y en la devoción popular.

Los pueblos que saben sobreponerse a las dificultades y superar las crisis salen más fortalecidos y unidos. Es una enseñanza que le debemos a las siguientes generaciones, porque solo así garantizaremos la continuidad de una fiesta que a lo largo del tiempo ha sabido ganarse la admiración de toda La Laguna, de Tenerife y de Canarias en su conjunto.

Luis Yeray Gutiérrez, alcalde de San Cristóbal de La Laguna

También te podría gustar...