Otro espectacular 5 de enero en La Laguna, y van 110

Todos sabemos que entre los poderes de Sus Majestades los Reyes de Oriente destacan la posibilidad de viajar a más velocidad que la de la luz y el de la ubicuidad. Todas las Navidades hacen uso de ellos, pero estas, tan especiales y diferentes, han querido subrayarlos para hacernos el mejor de los regalos, el que tanto necesitamos: la esperanza. Así, al mismo tiempo partían, en comitiva, desde diferentes puntos del extenso municipio de San Cristóbal de La Laguna. Pudimos verlos, desde las 6 de la tarde recorrer el casco lagunero, los barrios de San Benito, San Lázaro, El Coromoto, El Camino de la Villa, Barrio Nuevo, Padre Anchieta, todas las calles de La Verdellada nueva y vieja, La Cuesta, Salud Alto, Finca España y Taco, así como los pueblos de Las Mercedes, Jardina, Las Canteras, Guamasa, El Ortigal, la Punta del Hidalgo, Bajamar, Tejina y Valle de Guerra, repartiendo alegría e ilusión, acompañados de coches de Protección Civil, Bomberos y Cruz Roja, motoristas de la Policía Local… Anunciaban que pronto, muy pronto, ellos y sus pajes iniciarían el reparto de juguetes y regalos, como cada noche del 5 de enero, recordando aquella primera vez en que se postraron ante Jesús Niño con sus presentes simbólicos de oro, incienso y mirra. Hasta entonces, juguetes y otros regalos permanecieron convenientemente resguardados en el almacén previsto al efecto en la Ciudad, de cuyas llaves hizo entrega, a las 10 de la mañana, a SS.MM. el alcalde de San Cristóbal de La Laguna, Luis Yeray Gutiérrez.
La emoción corría raudales por todas las calles y los lugares más recónditos de los barrios, algunos de los cuales jamás habían sido testigos de la visita de los Reyes. Familias enteras asomadas a los balcones; muchos ancianos que saludaban, solos, desde su ventana; niños y no tan niños con la nariz pegada a los cristales…
Las comitivas fueron el preludio a una noche de fe absoluta en la naturaleza mágica de las cosas, de inexplicables certezas y asombrosos prodigios, de inocencia en estado puro, con rostro embelesado y ojos increíblemente abiertos, en expectación casi perpetua… Niños y no tan niños olvidamos los problemas cotidianos, que no son pocos, para celebrar con la más excelsa alegría la llegada de Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente al municipio de San Cristóbal de La Laguna.
Feliz Día de Reyes. Que llueva salud para todos.
