Momentos en el pasado de la Semana Santa lagunera: «Aquellas Fiestas de San Lázaro». Por Julio Torres Santos

Foto tomada desde la torre de la Concepción La Laguna, en primer plano la ermita de San Benito y en el fondo a la izquierda la de San Lázaro. Primera década del siglo XX.
El próximo viernes ya es Viernes de Lázaro (V de Cuaresma), por eso hoy quiero recordar aquellas Fiestas de San Lázaro.
En los años 50 y 60, el Viernes de San Lázaro y el Domingo V de Pasión asomaban a La Laguna con las turroneras apostadas en las esquinas, desde La Concepción hasta la Plaza de San Lázaro. Barcos de azúcar, globos, pelotas de casquetes multicolores, molinillos de viento, las piñas de coco y los turrones hacían las delicias de los infantes laguneros, niños y niñas que acudían de la mano de sus progenitores en busca de la protección de San Lázaro.
San Lázaro es protector de los niños y niñas, desde marzo-abril hasta agosto, pues, desde tiempo inmemorial, el Santo comparte en La Laguna con el señor San Roque la protección a la infancia, y este último le toma el relevo en el mes de agosto.
En aquellas fiestas, también los mayores tenían sus tradiciones, sobre todo en la cantina o ventorrillo que se montaba justo entre El Calvario y la Ermita, en la recoleta Plaza de San Lázaro. En aquel famoso ventorrillo se consumían estos dos días cientos de docenas de huevos duros, que eran expuestos en hermosas cestas. No faltaban el plato tradicional de las arvejas con bacalao, las garbanzas de vigilia e incluso las arvejas con chorizo y huevo duro, todo ello regado con buenos caldos del país.
Una fiesta pequeña, pero con una gran carga histórica y tradicional. Los cronistas hablan que entre 1854 a 1860 las fiestas se celebraron en la Ermita y Plaza del señor San Benito, con la asistencia de prácticamente todos los laguneros y laguneras de la época, así como muchísima gente del norte de la Isla.
El atropello de un perrito por parte de un coche de hora de la Compañía de Santa Cruz, el 8 de Abril de 1859, Viernes de Lázaro, nos apunta la cantidad de gente que se dio cita en San Benito para honrar y venerar a San Lázaro.
“El día de San Lázaro de este año, era ya la tardecita y como dicha fiesta se había celebrado este año en San Benito, venía la calle Empedrada [actual Marqués de Celada] cuajada de gente y yo hablando distraído con una persona sobre asunto que me interesaba, al paso que mi pobre perro me precedía a corto trecho, cuando, de repente, se nos echó encima un carruaje de la empresa de Santa Cruz bárbaramente disparado: la gente le abrió paso, pero mi animalito, con su sordera y pesadez propia de sus años, por más que corrí a salvarlo, no pudo escapar de las patas de los caballos”.
