Fotos y poemas laguneros. «LOS OJOS DE MARISA». Domingo J. Manrique (1869-1934)

LOS OJOS DE MARISA
Aquellos ojos engañadores,
llenos de encanto, plenos de luz,
tan amorosos como traidores,
aquellos ojos… fueron mi cruz.
Como en las negras noches polares
la aurora enciende su resplandor,
y en la penumbra de los altares
lanzan los cirios vivo fulgor.
Por insondables leyes extrañas,
así Marisa logró tener
bajo la sombra de sus pestañas
dos claridades de amanecer.
Ojos serenos, grave, altivos,
de un inquietante poder sutil;
siempre al mirarlos tiernos o esquivos,
enmudecía mi alma febril.
Ojos de ensueño y de leyenda,
raro conjunto del bien y el mal:
eran desvío y eran ofrenda,
eran caricia y eran puñal.
Negros profundos, grandes y bellos,
hondos abismos de perdición.
¡Negro y profundo, también, como ellos,
era el martirio de mi pasión!
Cuando miraban enamorados,
desde aquel rostro nieve y carmín,
eran cual besos aprisionados
en regia cárcel hécha jazmín.
¡Cómo reviven en mi memoria!
¡Cual me parece ver brilla¡
como una magia, como una gloria
que abre sus puertas dé par en par
¡Cómo recuerdo la tarde aquella
y el aromoso dulce rincón,
en que Marisa, radiante y bella,
Samaritana de mí ilusión.
Puestas sus manos entre las mías
de aquellos ojos me dio a beber
Aquella tarde, mis alegrías,
«cual nuevo fénis, vi renacer».
Poesía premiada en el «Discreteo literario»
celebrado en el Ateneo de La Laguna.
