Mayo abre la temporada de romerías en el municipio lagunero

San Cristóbal de La Laguna — El mes de mayo marca el arranque del calendario festivo tradicional en el municipio de San Cristóbal de La Laguna, donde las romerías comienzan a llenar de música, trajes típicos y carretas engalanadas los distintos pueblos y barrios.

Aunque las grandes citas se concentran en los meses posteriores, mayo supone el primer impulso de unas celebraciones profundamente arraigadas en la identidad lagunera. Durante estas semanas iniciales, núcleos como Tejina, Valle de Guerra o San Matías dan el pistoletazo de salida a una temporada que se extenderá hasta bien entrado el verano.

Tradición que recorre los pueblos

Las romerías de mayo combinan devoción religiosa y fiesta popular. En barrios como El Pico, en Tejina, o en San Matías, los vecinos participan en procesiones acompañadas de parrandas, mientras que en Valle de Guerra tiene lugar una de las primeras romerías con mayor participación del municipio.

Carretas decoradas, animales de tiro, grupos folclóricos y vecinos ataviados con vestimenta tradicional configuran una estampa que se repite cada fin de semana, consolidando el carácter itinerante de estas celebraciones por los diferentes puntos del municipio.

Un calendario que crece en primavera y va hacia el verano

El calendario festivo irá ganando intensidad en junio y julio, cuando se celebran algunas de las romerías más destacadas. Entre ellas sobresale la Romería Regional de San Benito Abad, considerada una de las más importantes de Canarias y punto culminante de la temporada en La Laguna.

Junto a esta, otras citas como Guamasa, Las Carboneras o El Ortigal completan una programación que combina tradición, identidad local y dinamización social en el entorno rural del municipio.

Identidad, cultura y convivencia

Más allá de su carácter festivo, las romerías representan un espacio de encuentro intergeneracional y de preservación del patrimonio cultural. La música popular, la gastronomía y las tradiciones agrícolas encuentran en estas celebraciones un vehículo de transmisión que mantiene vivo el legado de generaciones.

Con mayo como punto de partida, La Laguna vuelve a mirar a sus raíces a través de unas fiestas que, año tras año, reúnen a vecinos y visitantes en torno a una de las expresiones culturales más emblemáticas de Canarias.

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