Los regalos de aquellas mañanas de Reyes de los 60-70. Por Julio Torres Santos

Otro clásico regalo de Reyes era el último single de las canciones de moda que vendía Calypso, o aquel que podías conseguir reuniendo las letras del interior de las tapas de las botellas de Mirinda. Discos que luego debíamos aportar para bailar twist o pop español en los guateques privados, donde también se aprovechaba para arrimarse a la piba.

En el colegio del Carmen, sin embargo, todo estaba bajo la atenta mirada de sor Felipa o de la monja de turno, que no dudaba en cortar la música cuando alguna pareja se pasaba de roscas. Quien poseía uno de aquellos Picus o tocadiscos… ¡ligaba casi seguro!

Sonaban canciones y artistas como La chica ye-yé, América, América, El baúl de los recuerdos, El submarino amarillo, Ob-La-Di, Ob-La-Da, Venecia, Si yo tuviera una escoba, La minifalda, El abuelo Víctor o Sugar, Sugar. También grupos y cantantes como Los Mustang, Los Sirex, Raphael, Miguel Ríos, Víctor Manuel, Juan Pardo, Ana Belén, Rocío Dúrcal, Marisol, Junior o Manolo Otero. Incluso nos volvíamos locos si nos regalaban alguno de aquellos discos de promoción de la Quina San Clemente, interpretados por la Tuna de Medicina de Madrid. Y, por supuesto, aunque eran más caros, no podían faltar los discos de The Beatles, Paul Anka, Elvis Presley o Cliff Richard.

Para las madres, los Reyes solían traer discos de vinilo de artistas de la copla como Marifé de Triana, Juanita Reina, Lola Flores o Antonio Molina. En aquellos tiempos era habitual escucharlas cantar en casa mientras hacían las labores: al hacer las camas, preparar la comida o barrer la puerta.

Para los padres, el regalo era más sencillo: una corbata, un transistor para escuchar los domingos el Carrusel Deportivo, paquetes de tabaco —46, Coronas o Record—, y nunca faltaban las babuchas y la bata.

Eran unos Reyes más fáciles, más sencillos y entrañables. La Laguna Ahora les desea que los Reyes les hayan traido muchas cosas y se despide hasta la próxima Navidad, si Dios quiere.

Un abrazo para todos y todas.

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