Lo que debería escucharse desde el púlpito el II día del Quinario (II): Un Velatorio insolidario…que vende humo

No se puede estar en misa y repicando. En la foto Iván González Riverol, ex-esclavo mayor, concejal del PP y ultra defensor del Velatorio-Tanatorio, es uno de los que va vendiendo humo y levantando calumnias a nuestro director. En mayo, si es que el partido lo pone en las listas electorales, lo que dudamos muchísimo, ya sabemos a quién  «votar». De mal agradecidos está el mundo lleno…

Desde este enlace puedes leer o descárgarte la carta y díptico publicitario enviado por la “Cúpula” de la Esclavitud (con el dinero de los pocos esclavos que pagamos las cuotas): tanatorio-plaza-del-cristo-esclavitud-03-09-2018

El segundo es: “Ama al prójimo como a ti mismo”. No hay otro mandamiento más importante que éste” (Marcos 12:31). Así, son muchos las referencias a pensar en los demás que podemos hallar en la Biblia, pero me parece especialmente reveladora para el caso que nos ocupa: “En fin, viva en armonía los unos con los otros, comparta penas y alegrías, practique el amor fraternal, sea compasivo y humilde (I Pedro 3:8).

La cúpula de la Esclavitud aparentemente atiende a este mandato, pues, en la carta propagandística que ha hecho llegar a todos los esclavos, dice estar convencida de que es “un proyecto que beneficia a todos los ciudadanos, aportándoles un nuevo espacio cómodo, moderno, accesible y emblemático, por el entorno en que se encuentra”.

Comencemos por la primera “ventaja”, ¿cómo puede “beneficiar a todos, si los vecinos de la zona están en contra?, ¿dónde está el beneficio común cuando numerosas asociaciones laguneras ya han manifestado su oposición al proyecto?

Los vecinos de la zona de la plaza, representados por asociaciones como La RUALA, se quejan de lo que supondría el constante trasiego de coches fúnebres en las proximidades de sus viviendas, de que ese espacio apacible y silente donde adquirieron sus viviendas se convertirá en algarabía constante de gentes desconsoladas y desechas, de que lo que antes era asomarse a sus ventanas para contemplar el alborozado transcurrir de la vida, ahora será el enlutado y amargo advenimiento de la muerte, de mutar despertares vitales, gozosos y optimistas por otros lúgubres, tétricos, alicaídos y negativos…Y lo mismo podríamos reiterar par la actividad comercial de la zona, a nadie le apetece ir a comprar o a tomarse algo junto a un velatorio.

Claro está que al idear el “gran proyecto de futuro de la Esclavitud” sólo se ha pensado en el de ellos mismos, no en el del prójimo.

La otra “ventaja”, como se señala más arriba viene dada “por el entorno en que se encuentra”. Esto es, afectar gravemente al emblemático entorno del Santuario del Santísimo Cristo es, para la cúpula de la Esclavitud, ¡una ventaja! ¿De verdad se lo creen?

Además, un elemento sustancial de este entorno es la plaza, popularmente conocida como “Plaza del Cristo”. Desde el momento de su construcción se instaló en la memoria colectiva como un espacio festivo, de algarabía popular. Allí se celebran, a lo largo del año, multitud de actos, a los que hay que sumar los de las fiestas del Santísimo Cristo; allí retumban los fuegos de artificio y la traca; allí hemos aprendido a montar en bicicleta o en patines la mayoría de nosotros; allí estrenábamos los juguetes la mañana del día de reyes…Tradiciones intangibles que permanecen indemnes en la memoria colectiva y que reiteramos con nuestros hijos y nietos.

Como denunciamos asociaciones como “Asociación de vecinos del Casco” o “Asociación en Defensa de San Cristóbal de La Laguna”, ahora este espacio festivo será atravesado diaria y constantemente por coches fúnebres. No son compatibles ambas actividades. No podemos llevar a nuestros hijos y nietos a jugar para que éstos contemplen el dolor de otros, el luctuoso transitar de coches fúnebres. Nos negamos a cambiar la herencia de futuras generaciones de una memoria festiva, bulliciosa y de recreo, por otra sombría, fúnebre y muy triste. Contamos por miles los apoyos a este “NO” en las redes sociales.

A todo ello, como comentamos anteriormente, hay que sumar que se estaría invadiendo, para una actividad privada, un espacio público. Y no olvidemos al Asilo de Ancianos, situado justo frente a la plaza. Ellos también verían diariamente transitar esos coches fúnebres. No hace falta ser un genio para imaginar que su pensamiento no dejaría de cuestionarse “cuándo me tocará cruzar a mí la plaza”. Sin duda otra prueba de cómo la cúpula de la Esclavitud se preocupa por el prójimo.

A pesar de todas estas quejas, la cúpula de la Esclavitud prosigue en su empeño, pues “si los planes urbanísticos otorgan a la Esclavitud una edificabilidad (…), tiene derecho a edificarlo”. Y a los derechos del prójimo…que los zurzan. Además, niega la mayor “no se molestará a los vecinos, ni a comercios”. Sin duda, tienen que ir a un otorrinolaringólogo para que les revisen el oído…o a la escuela, a aprender a leer.

El “evidente interés general” de este macro proyecto de la esclavitud sigue desgranándose con ventajas tales como “facilidad de aparcamiento” y la “accesibilidad”. La primera obedece a que la afluencia de personas “es fundamentalmente por la tarde-noche, fuera de horario de trabajo”. A ver, ¿nadie ha ido a un velatorio o a unas exequias fúnebres por la mañana? ¿Ninguno hemos hecho un alto en nuestro trabajo para acudir a consolar a un amigo? ¡Y qué decir tiene cuando se trata de un familiar! Ahora resulta que sólo nos morimos por la tarde-noche. No sé qué es peor: pensar que son memos o que se piensan que lo somos los demás. ¡Ah, se me olvidaba! Los “aparcamientos” indicados en el plano del díptico que acompaña a la cartita consisten en los del solar privado y lleno de socavones que se encuentra en la Pista Militar y donde sus propietarios tienen previsto edificar.

La ventaja de la accesibilidad consiste en el “cómodo acceso peatonal desde el casco” (puede que no sea con desniveles, pero, desde luego no es corto) a lo que “se suma la existencia de tres guaguas con parada en la Plaza del Cristo” (¡Madre mía! ¡Cuánto despliegue de lanzaderas!), “acceso directo desde la autopista por la Calle del Agua” (¿”directo” desde la autopista? La Calle del Agua está al menos a tres kilómetros desde cualquier punto que conecte con la autopista).

En esta larga retahíla de falsas verdades, la cúpula de la Esclavitud insiste en declarar sus loables y benéficas intenciones al asegurar que a este velatorio “podrán acceder todas las personas que quieran”, gracias a “la existencia generalizada de seguros de defunción”, eso sí, con “una ventaja para los esclavos (…) de un descuento del 15%”. Pues, ¡hala!, todos a horrar si queremos velar a nuestros seres queridos junto al Cristo de La Laguna, una de las imágenes cristológicas más devocionales de Canarias. Me reiría, si tal propuesta no me provocara tanta indignación. Ni tan siquiera parecen sonrojarse al mercadear, descuento incluido, con la imagen del Cristo.

En el discurso que el Papa Francisco preparó, pero no pronunció, para el encuentro con los jóvenes en Paraguay, en junio de 2015, cuestionó a todos sobre con quién queremos jugar en la vida: ¿con el diablo, que ‘vende humo” o con Jesús, que es el amigo que nunca defrauda?

En el texto, que el Santo Padre dejó a los obispos para que todos tuvieran acceso a él, hay una referencia a una meditación de San Ignacio de Loyola, conocida como la de “las dos banderas”: la del demonio y la del Señor: “Con esta meditación, nos hace imaginar, cómo sería pertenecer a uno u a otro equipo. Sería como preguntarnos, ¿con quién quieres jugar en la vida?” Y dice San Ignacio que el demonio, para reclutar jugadores, les promete a aquéllos que jueguen con él, riqueza, honores, gloria, poder. Serán famosos. Todos los endiosarán”.

Así pues, la cúpula de Esclavitud debería alinearse con Jesús y olvidarse de vender tanto humo, con promesas inalcanzables. Seguro que nuestro Obispo, Bernardo, tiene este discurso del Papa Francisco. Sería deseable que les haga reflexionar sobre él. ¡Desempólvelo!

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