Las fiestas de Tejina en la memoria (V): Crónica de las fiestas de San Bartolomé de Tejina entre 1800 y 1807 (y II). Por Julio Torres Santos

Ya en 1807, el vizconde escribe su último apunte, más extenso que los anteriores:

“Lunes 24, en el Valle.- He estado anoche en Tejina, donde se celebraron las vísperas de San Bartolomé, patrono de aquel lugar, y con este motivo hubo concurrencia, una tienda y ventorrillos y diversión. La de entremeses fue indecente: los que salieron a representar, en lugar de hacer sus papeles, se descompusieron en las palabras. Del patio empezaron a tirarles piedras y se bajaron del tabladillo a toda prisa. La librea estuvo regular, y el capitán bien vestido y el fuego bueno: dos árboles con muchos voladores, ruedas y otros artificios.

El cura, don Santiago Quintero, me convidó a cenar. El capitán don Tomás me hizo ofrecimientos. Era más de la una cuando volví al Valle. Allí vi al cura de Tegueste, don José de Vargas; algunas damas de García y Baulén, a quienes acompañaba el padre Hernández, dominico; el capitán don Tomás de Castro y varios otros conocidos de La Laguna y Santa Cruz. Cuatro damas de Plasson iban acompañadas del cura Vargas, y los mismos habían estado en esta casa en una mañana de los días próximos. Alguna de dichas damas canta.

Yo fui por la tarde a la huerta llamada de Jove, donde no había estado, propiedad de los padres de Candelaria, que se halla cerca de Tejina, sobre el mar. Tiene tanques, agua corriente, muchos ñames, plátanos y batatas, y en su barranco dos charcos profundos de los que este Valle se provee”.

Como se deduce del Diario de Juan Primo de la Guerra, parte de la alta sociedad lagunera de la época se trasladaba los veranos a Valle de Guerra, desde donde acudía a las fiestas de San Bartolomé de Tejina, buscando distracción en actos como la librea o la quema de fuegos de artificio, pues no en vano, según relata el tercer vizconde del Buen Paso, detentaban bastante calidad.

Rezuman estos fragmentos el gusto por los actos culturales y el fuerte sentimiento musical de un pueblo, cuyas parrandas, especialmente las de Milán, son afamadas en las Islas.

Por último, se esboza la gran riqueza agraria de este antiguo pueblo de realengo, otrora con fuerte componente de jornaleros y pequeños campesinos que trabajaban para la gran propiedad absentista. Actualmente Tejina está orgullosa de ser la 1ª Cámara Agraria Local que adquiere la propiedad sobre su sede, siendo uno de los dos únicos pueblos del Estado que, sin Ayuntamiento, gozan de Cámara Agraria.

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