Las dos Diócesis de Canarias celebran hoy a sus patronas: Los Remedios en La Laguna y El Pino en Teror

Nuestra Señora la Virgen de los Remedios, Patrona de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna.
Virgen de los Remedios
La Virgen de los Remedios, también conocida como Virgen del Remedio, Virgen del Buen Remedio o Virgen de Gracia y del Buen Remedio, es advocación mariana ligada desde sus orígenes a la Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos, conocidos como Trinitarios, fundada por San Juan de Mata y San Félix de Valois y aprobada por el Papa Inocencio III el 17 de diciembre de 1198; extendiéndose a partir del siglo XIV por Europa y América. El Papa Juan XXIII aprobó en 1959 el patronazgo de la Virgen de los Remedios para toda la Familia Trinitaria. Numerosas ciudades han tomado a esta advocación como su patrona, y muchas iglesias y templos están consagrados a su nombre.
La Virgen de los Remedios de San Cristóbal de La Laguna (Tenerife)
Nuestra Señora la Virgen de los Remedios, Patrona de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna, de Tenerife y de la Ciudad y advocación mariana a la cuál está consagrada la Catedral. Existe cierta controversia en torno al origen de la talla. Se cree que, probablemente, la imagen de la Virgen de los Remedios (de autor anónimo) es una de las muchas que abandonaron los altares durante el siglo XVI, debido, bien a la reforma protestante en Alemania (promovida por Martín Lutero), bien (y con más probabilidad) como consecuencia de la reforma auspiciada por Enrique VIII en Inglaterra de la que nacería la Iglesia Anglicana, que acabaría asumiendo la iconoclastia propugnada por el calvinismo. Por esta razón, para algunos investigadores su origen se sitúa en el norte de Europa, teoría apoyada por el historiador lagunero Julio Torres, quién apoya la hipótesis en las características sajonas del rostro de la Virgen. Sin embargo, otros sitúan su origen en la ciudad hispalense de Sevilla, mientras que algunos otros investigadores señalan un origen netamente tinerfeño de la imagen, e incluso se la ha catalogado como la primera obra de arte sacro realizada en Tenerife.
Originalmente la imagen era una representación de la Virgen María en la Expectación del parto, por lo cual el niño Jesús que actualmente porta fue añadido con posterioridad. La imagen viste ricos mantos y se encuentra en un trono de baldaquino de plata, con el sol de ráfagas y la media luna a sus pies y su festividad se celebra el 8 de septiembre. Fue coronada canónicamente en la víspera de su festividad, el 7 de septiembre de 1997.

La Talla de la Virgen del Pino de Gran Canaria
Existe cierta polémica por dilucidar si la imagen actual de la Virgen del Pino es la imagen original aparecida, según la leyenda, en la eminencia de un pino. La mayoría de los investigadores que han tratado el tema coinciden en que hubo una imagen primitiva anterior a la actual. De hecho, en documentos antiguos se habla de la existencia de dos imágenes de la Virgen del Pino compartiendo el altar mayor de la primitiva ermita. La imagen actual está datada en y puesto que la aparición aconteció en 1481, tuvo que existir otra talla anterior cuyo paradero se desconoce en la actualidad. Se cree que esta imagen que se venera actualmente en la Basílica del Pino pudo ser llevada a la isla de Gran Canaria por Juan Pérez de Villanueva (el poblador más ilustre que había en Teror en el siglo XVI) para sustituir a la primitiva y pequeña imagen de Santa María de Therore aparecida en lo alto del pino en 1481.
Esta imagen que actualmente se venera en Teror se trata de una talla realizada en madera policromada muy común y representativa su imagen, como las tallas religiosas de la Edad Media. Su altura es de 104 cm, sosteniéndose la talla en una peana de 30 cm. La efigie en sí, representa a la Virgen María adolescente, sosteniendo al Niño en sus brazos. La talla, atribuida a Jorge Fernández Alemán autor del retablo del Altar Mayor de la Catedral de Sevilla, posee un gran valor escultórico, siendo además una de las tallas más antiguas que posee el archipiélago canario, puesto que la imagen data del siglo XVI.
Aunque la procedencia sea sevillana, el modelo iconográfico parece importado, teniendo en cuenta sobre todo que el artífice sevillano es de origen alemán, por lo que resulta normal que continuara realizando obras siguiendo el modelo aprendido en el norte de Europa.
Puede afirmarse pues que, la talla de la Virgen del Pino de Teror es una obra de transición definida por una simbiósis entre los modelos nórdicos y las propuestas hispanas.
La Virgen presenta la cabeza descubierta, quedando al descubierto sus dorados y ondulados cabellos. Destaca además los pliegues de su manto celeste y dorado. En el Niño (conocido también como El Infante), destaca la posición de sus articulaciones, puesto que la mano derecha se apoya en el pecho materno y su pie, queda apoyado en la mano derecha de la Virgen Madre.
Fray Diego Henríquez, declaró un manuscrito el cual se custodia en Londres, en el que hace una descripción detallada de la actual talla de la Virgen del Pino, venerada en la Basílica de la Villa Mariana de Teror:
«Lo alto de esta Santa Imagen es una vara y una tercia. Su materia ya está dicho por su boca: el mismo pino en que apareció. Es toda dorada, grabada y estofada. El manto es azul en fondo de oro y cae del cuello por lo anterior de los hombros hasta los pies, más por el lado derecho, por debajo del brazo derecho de la Santa Imagen, dobla un poco hacia el lado siniestro. La túnica es roja; el fondo dorado y hace sus dobleces o plegados sobre el pecho. Del cuello de la túnica, que tiene un dedo de ancho, a la raíz de la garganta de la Santa Imagen, caben tres dedos y algo más, en el cual espacio se descubre la camisa blanca que lo llena, tan sutil, que se trasluce todo el oro del fondo. No se descubre cíngulo, porque los brazos teniendo al Niño ocultan la cintura.—El cabello tendido y todo dorado de puro oro, sin algún esmalte ni otro matiz, del cual caen por lo anterior de los hombros, por cada lado del rostro, una madeja de ondas haciendo punta que llega más baja que el pecho. Todo lo demás del cabello cae por la espalda y del cuello abajo queda debajo del manto que lo cubre, de suerte que no se puede ver más.—El admirable y celeste rostro, lleno sin exceso; el color candido; las mejillas rosadas propiamente; la frente proporcionada y hermosamente espaciosa; los ojos azules y con prudencia rasgados y en punto que miran a todas partes.»
«La nariz perfectísima, derecha y delgada; las cejas delicadas; la preciosísima boca con muy notable gracia algo rasgada, y menos al lado izquierdo, que apenas se conoce, parece querer reirse, o principios que demuestran una muy prudente risa. La barba redonda, no gruesa ni aguda; la sacra cabeza algún poquito inclinada hacia el lado siniestro sobre el Niño. Es el Niño no postizo o dividido, si no de la misma pieza o de un madero con la Madre Tiénelo al lado del corazón, de donde le nace. La túnica dorada, grabada y estofada, es blanca, salpicada de estrellas azules.»
«De la cintura abajo descubre todo el oro; tiene el bracito y mano derecha en el pecho de su Madre, de modo que los primeros dos dedos y la palma de la mano asientan sobre la cinta o cuello de la túnica de la Madre y los tres dedos últimos caen sobre la camisa de esta Señora. En la mano siniestra, que está con el brazo desviado en lo natural hacia afuera, tiene una fior rubia, como rosa y porque las bocas de las mangas de la túnica son anchas o abiertas a modo de manga religiosa, se descubre por dentro de esta manga siniestra el bracito desnudo hasta cerca del codo. Con ambas manos le tiene su Santa Madre; con la siniestra lo abraza y ciñe todo por la espalda hasta asomar por delante la mano, y cayendo algo apartado el dedo pequeño, los otros por dentro del brazo del Niño rematan en su costado. Con la derecha le sostiene el muslo siniestro por la parte de abajo de dicho muslo, de suerte que asienta el piecito siniestro sobre la muñeca derecha de la Madre, levantando la rodilla lo necesario, según lo natural, para que la planta de dicho pie asiente sobre la dicha muñeca. El piecito diestro cae derecho hacia abajo, arrimado al cuerpo de la Madre hasta descubrir por debajo toda la planta y pie, cuya punta asienta sobre un doblez de la túnica de la Madre…»
En numerosas partes de la actual talla, se pueden observar diferentes símbolos, en un lenguaje antiguo ya extinguido. Dichos jeroglíficos han sido traducidos, los cuales manifiestan las siguientes suscripciones:
En el lado derecho:
«María Santísima Templo y Sagrario de la Santísima Trinidad, Emperatriz de los Cielos, Reina de toda la Corte celestial. Madre de pecadores y defensora de toda la santa Iglesia.»
En la túnica:
«Bendice el vientre que trajo nueve meses al Hijo de Dios hecho Hombre.»
En la pechera:
«Alabados y benditos sean los sagrados pechos y néctar con que se crio el Hijo del Eterno Padre y todos los que manifestaren y creyeren estos misterios y los confesaren para honra y alabanza de Dios, de Su Madre y bien de las almas, y a los verdaderos devotos de María Santísima asegura están escritos en su sacratísimo pecho.»
La descripción hecha por el Ilustrísimo don Romero Zerpa en referente a las raras interpretaciones de las letras de la talla de la Virgen del Pino manfiesta exactamente lo siguiente:
«Estos cuatro renglones, según lo reveló su Majestad a una sierva de Dios, quiere decir que dicha santísima Imagen es Templo y Sagrario de la Santísima Trinidad, Emperatríz de los Cielos y Reina de toda la corte celestial. Madre de pecadores y defensa de toda la Iglesia Santa. Bendicen estas tres letras el vientre que trajo nueve meses al mismo Dios hecho hombre. Estas letras, lo primero alaban y bendicen los sagrados pechos y néctar con que se crio el Hijo del Eterno Padre y también significan a todos los que manifestaren y creyeren estos divinos misterios y los confesaren para honra y Gloria de Dios y alabanza a su Santísima Madre, y bien de las almas, y en particular de los verdaderos devotos de María Santísima, asegura están escritos en su Santísimo pecho. Ave María sin pecado original concebida.»
Los andares y el baldaquino de la Virgen datan del siglo XVIII, considerados actualmente una de las más ricas obras de arte y antiguas de Canarias; se atribuye a Juan Asensio prestigioso soldado y platero quién los realizó en su taller de San Cristóbal de La Laguna (Tenerife).
En el año 1960, José Miguel Alzola escribe que toda una serie de profesionales de la Historia del Arte coinciden en que la talla de la Virgen del Pino debía tener procedencia sevillana, en relación a los autores y trabajadores del retablo mayor de la Catedral Hispalense en el año 1482. La imagen en sí, está datada en 1535 según las últimas investigaciones.
Al igual que ocurre con determinadas imágenes que han llegado a las Islas Canarias, como la Virgen de la Peña de la localidad de Vega del Río Palmas en Fuerteventura o la Virgen de las Nieves de Santa Cruz de la Palma, el origen de la Virgen del Pino de Teror es incierto en la actualidad, llevándose una profunda confusión colectiva; aunque en la actualidad se comparten las apreciaciones y conclusiones planteadas por Hernández Díaz, el cual relaciona el origen de la talla de la Virgen al escultor de origen germano Jorge Fernández y realizada en 1535. Señalar que aún no es posible vincular, de modo profundo, una de sus obras con la talla de la Virgen del Pino, puesto que nunca llegó a catalogarla junto con sus demás obras.
