Las devociones son un motivo más para visitarnos: La Iglesia de San Bartolomé de Tejina y sus imágenes (II). Por Julio Torres
El Pueblo tejinero ha cultivado a través de los tiempos el gusto por la música, son muchos los talentos que desde una temprana edad muestran su pasiòn por la música en general. Asi son las fiestas tejineras en estado puro.
La edificación de la iglesia debió tener lugar a fines del siglo XVI y por cuenta del vecindario. Inicialmente la formaba su actual y única nave, sin otro hueco que la puerta de entrada por su frente y seguramente la que hoy conserva en la pared del Poniente. La única ventana que da luz al coro se construyó con posterioridad (1792). Debió terminar en una capilla mayor de unos 5 metros, si bien desconocemos la forma de separarla de la nave, ya que su actual arco de medio punto es del siglo XVIII. Seguramente en esta capilla mayor, derruida al edificar la actual, estaban las únicas ventanas que tenía la iglesia.
La mencionada nave se hallaba cubierta con techo de madera a dos vertientes, hoy con cielo raso y seis tirantes apeinzados, única obra de carpintería que aparece al descubierto.
Su fachada, sumamente pobre, no ha sufrido alteraciones desde su edificación primitiva, salvo dicha ventana del coro. Su espadaña, en piedra desde la base, fue construida al tiempo que el resto del edificio.
El artesonado, característico de la época en que se realizó es de ocho faldones, sobriamente decorados de lazo como el almizate y el doble tirante. Lo realza especialmente el bordón labrado que recorre la base del alfarje.
El coro, construido en torno a 1792 se cayó en la noche de Reyes de 1906, reedificándose seguidamente. La iglesia conserva las Imagenes procedentes de la época de su fundación, como la de San Bartolomé y la de Nuestra Señora de la Encarnación, bastante estimable.
Entre las obras de orfebrería, destaca la lámpara de plata colgante, frente al altar mayor. Fue enviada de Indias de S.M. de limosna, y en 1738 se vendieron los candelaritos que tenía para comprar una colgadura para la capilla mayor. Los que tiene actualmente son modernos, de metal y sin valor artístico.
La custodia de plata sobredorada es obra de uno de los orfebres más destacados en la segunda mitad del siglo XVIII, Antonio Juan Correa Corbalán (1737-1789). Para su elaboración se usó la plata que había donado Bernabé Fernández de Armas, vecino de la ciudad de Cuba, tal y como reza la inscripción en su pie.
El actual sagrario de plata repujada fue obra de don Rafael Fernández Trujillo
