La Laguna noviembre san Diego La Fuga y las fiestas (II)

Las Tres Cruces del camino de San Diego del Monte (y II). Por Julio Torres Santos

Del Siervo Dios se cuentan numerosas leyendas sobre su persona, como la que se refiere a que todos los días iba el lego a pedir limosna para dar de comer a los frailes y vecinos del convento; de ellas, una de las más contada de generación a generación entre los vecinos del pintoresco barrio de San Diego la de las Tres Cruces…

“Dice la leyenda que venía Fray Juan de Jesús desde mas allá del “Rodello” cargado de trigo y que a su paso por unas chozas de paja próximas a San Benito, viendo la miseria por la que estaba pasando aquella gente, dejó más de medio saco de trigo, por aquel entonces todo era campo. Era tiempo de la cosecha, de sol en la cara, de campo todo dorado de sol, dorando el trigo protegido por San Benito. Hoy hay una carretera buena, pero en aquella época había sólo un tortuoso camino de tierra. Fray Juan de Jesús solía pasar el día entero pidiendo comida y repartiéndola en el camino, pues había mucha hambre en aquellos días, la gente sufría mucho. Así que era sólo cuando comenzaba a atardecer que se acordó de repente de los frailes que estaban esperándole en el convento. Pues ellos tenían grandes necesidades y dependían de él para comer. Así que él no sabía qué hacer. Corría para el convento muy preocupado pues no le quedaban más que unos granitos de trigo que no daban para que un pajarito llenara el buche. Pero al llegar donde hoy le dicen “la esquina de la Cruz de San Diego” notó un gran peso en el saco, al tiempo que unos niños subidos en un hermoso muro de piedra estaban acompañando a San Diego de Alcalá. Éste le dijo: “yo te ayudaré a cargar el saco hasta el convento, pues dos veces más tendrás que parar”. Cuando aún no habían caminado dos tiros de piedra, y justo donde el camino hace un recodo para continuar hasta la cumbre de Tegueste, un corro de niños muy bien vestidos y con unas coronitas de flores en la cabeza, le llenaron más el saco con un trigo dorado casi como el oro. Ya en el exterior del convento, en el umbral de la puerta, de repente siente el saco muy pesado, pues se había llenado hasta rebosar. Entonces corre para contar lo acaecido a los capuchinos que ya estaban a la mesa. “¡Por fin!” le dicen. “Tardaste mucho en el camino”. Fray Juan de Jesús contó lo ocurrido. Puesto a buen recaudo el milagroso grano, al día siguiente los frailes acompañados por El Siervo de Dios colocaron tres Cruces de tea señalando los lugares exactos donde San Diego y su coro de ángeles obraron el milagro.

En la actualidad se continúan enramando estas tres cruces, así como recordando esta maravillosa leyenda lagunera. El día tres de mayo, en torno a una gran mesa, algunos vecinos de la “Cruz de la Esquina” cuentan la leyenda de “Las Cruces”, leyenda narrada a lo largo de mas de trescientos años. El día de La Cruz en San Diego también tiene sus costumbres culinarias, al parecer no suelen faltar a la cita las costillas con papas y los huevos duros.

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