La Laguna en otoño: Rincones (XXXIX)

Casa Olivera

Se denomina así por haber sido su constructor hacia 1800 Jose Maria Olivera y Acosta y su esposa, Domitila Salcedo y Salazar (según Martín Rodríguez, siguiendo a Rodríguez Moure). Sin embargo (según Alfonso Soriano y Benítez de Lugo en su obra Casas y Familias Laguneras) se cree que es más probable que fuera edificada por su padre, don Juan Francisco Olivera y Domínguez, administrador de la Renta Real de Correos de La Laguna y Mayordomo de propios del Cabildo de la isla, cargo que ejerció «con toda puntualidad, honor y esmero«, anticipando fondos de su propio caudal, como dicen las actas capitulares, durante el ataque de la escuadra del almirante Nelson a Santa Cruz de Tenerife, falleciendo éste en 1805.

A finales del siglo XIX o principios del XX, esta casa pasó a ser propiedad del deán de la catedral, don Luis Palahí e Hidalgo de Quintana, cuyo nombre lleva la calle que arranca en la plaza del Adelantado, paralela a la calle Obispo Rey Redondo (antigua calle Carrera), y finaliza en la plaza de la Catedral. En el siglo XX fue adquirida por el coronel de Infanteria don José Zamorano Lomelino y su mujer doña María del Carmen Colombo y García, que vivieron en ella con sus hijos.

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