Fotos, coplas y poemas a las fiestas de otoño (XXX)

Subir al Teide y poder ascender a su cráter y ver el amanecer desde allí es la experiencia más espectacular e inolvidable que puede vivirse en la isla, puesto que pocos lugares del mundo pueden ofrecer esa experiencia a escasos minutos del mar.
La primera parte de la excursión es una ruta de senderismo de nivel alto (pero no es necesario ser un experto montañista). El comienzo de la actividad es a las 14 horas, y el lugar de encuentro es Montaña Blanca. La duración de esta parte de la excursión es de aproximadamente 3 ó 4 horas, según la capacidad del grupo.
Al final de la tarde llegaremos al Refugio Altavista, a 3.260 metros de altitud, donde podremos descansar y prepararnos algo de cena. En el Refugio casi podrá tocar las estrellas bajo uno de los mejores cielos del mundo. Pero conviene no tardar mucho en irse a descansar, porque al día siguiente por la mañana nos vamos a levantar a las 4:30, y retomar el camino por el conocido sendero de Telesforo Bravo, durante casi dos horas, para llegar a nuestro destino: el cráter del volcán Teide.
Una vivencia mágica que les dejará sin palabras a la vez que con una sensación de satisfacción de haber ascendido a lo más alto. Es importante destacar además que podrán disfrutar, durante el amanecer, de la majestuosa sombra que proyecta el Teide sobre el Océano Atlántico, un fenómeno conocido como la Sombra del Teide.
Así lo vivió nuestra poeta de hoy:
Amanecer en el Teide
Hicimos noche en el refugio
al abrigo de un bracero,
Estaba muy emocionada
al lograr mi gran deseo.
Agonizaba la noche
y al despuntar la mañana,
yo sentía escalofríos
en pensar lo que esperaba.
Cuando iba amaneciendo
en nuestras Islas Canarias,
en la cima de mi Teide
yo creía que soñaba.
Por mucho que yo les diga
nunca lo podré explicar,
a mis pies un mar de nubes
rodeadas por el mar.
Es que no pude ni hablar
por tan grandes maravillas,
lo pequeña que me vi
hincándome de rodillas.
Frente a mí, el horizonte,
seis islas a mi alrededor,
meciendo sobre la bruma
el beso, que les da el sol.
Yo pensé en el padrenuestro
porque muda me quedé,
vírgenes de mis Canarias
que bonito es mi vergel.
Amanecer en el Teide,
este bello paraíso,
qué generoso fue Dios,
por la belleza que hizo.
Amanecer en el Teide,
a nada lo puedo igualar,
el que lo he logrado ver
nunca lo podrá olvidar.
Genoveva Febles Moráles
