La Laguna Ahora por España de Fiesta y celebraciones de septiembre: La Suelta del Perro Maldito en Valsequillo de Gran Canaria

La Suelta del Perro Maldito: 40 años desatando la leyenda en Valsequillo

Valsequillo de Gran Canaria volverá a enfrentarse a sus demonios la noche del 28 de septiembre. La Suelta del Perro Maldito celebra en 2026 su 40.ª edición, cuatro décadas de una singular representación popular en la que tradición, teatro, fuego, música y participación vecinal convierten las calles del municipio en escenario de la eterna lucha entre el bien y el mal.

Cuando llega la víspera de San Miguel, Valsequillo cambia de rostro. La noche cae, el pueblo aguarda y, al llegar la medianoche, la oscuridad se convierte en parte del espectáculo. Es el momento en el que, según la tradición recreada durante décadas por generaciones de valsequilleros, el Perro Maldito vuelve a soltarse de sus cadenas.

La Suelta del Perro Maldito se celebra cada 28 de septiembre, víspera de la festividad de San Miguel Arcángel, patrón de Valsequillo. Con el paso del tiempo se ha convertido en uno de los acontecimientos culturales más singulares del municipio y en una cita estrechamente ligada a sus fiestas patronales.

Una leyenda nacida de la lucha entre el bien y el mal

El origen simbólico de la celebración está íntimamente relacionado con la figura de San Miguel Arcángel y su enfrentamiento con el demonio.

Una pieza fundamental para entender esta vinculación se encuentra en la propia parroquia de Valsequillo: la imagen de San Miguel realizada en 1804 por el célebre escultor grancanario José Luján Pérez. La representación religiosa y el imaginario popular que fue creciendo a su alrededor acabarían alimentando la particular leyenda del Perro Maldito.

En ella, el mal adopta la forma de un perro encadenado que consigue liberarse en la víspera de San Miguel. Durante unas horas, demonios y criaturas infernales toman simbólicamente las calles hasta que vuelve a imponerse el orden.

Lo que podría haber permanecido únicamente como relato popular terminó transformándose en una gran representación colectiva.

De tradición popular a teatro en la calle

La Suelta ha evolucionado hasta convertirse en una compleja puesta en escena de teatro callejero. Actores aficionados, vecinos, bailarines, acróbatas, zancudos y numerosos colaboradores participan en un espectáculo donde el vestuario, el maquillaje, la iluminación, la música, las coreografías y la pirotecnia ayudan a crear una atmósfera difícil de confundir con cualquier otra fiesta.

La oscuridad tiene, además, un papel protagonista.

A medianoche, Valsequillo se prepara para la aparición de las criaturas del mal. En ediciones recientes, el espectáculo ha recorrido distintos espacios y escenarios del casco, desarrollando historias en las que la fantasía se mezcla con referencias a problemas y preocupaciones de la sociedad contemporánea. La crítica social ha formado parte de la esencia de diferentes ediciones de la Suelta.

No se trata, por tanto, de representar exactamente la misma historia año tras año. La leyenda sirve como punto de partida para construir nuevos argumentos y personajes.

Y siempre existe un protagonista esperado: el Perro.

Una fiesta hecha por el pueblo

Una de las características que mejor explican la supervivencia de esta celebración es la implicación de los habitantes de Valsequillo.

Detrás de los minutos que contempla el público existen semanas y meses de trabajo. En 2024, por ejemplo, más de un centenar de personas participaron en la preparación de la representación, que mantuvo buena parte de sus contenidos en secreto hasta la noche del estreno.

Para su 40.ª edición, esa dimensión vecinal adquiere todavía mayor importancia.

En 2026, el Ayuntamiento anunció un cambio en el modelo organizativo: la dirección, producción y ejecución vuelven a desarrollarse como un proyecto cultural municipal junto con la ciudadanía, dejando atrás el modelo de adjudicación externa. Para ello se impulsaron seis comisiones mixtas destinadas a trabajar en aspectos como el guion, el vestuario, la música y la organización.

La intención es recuperar uno de los principios que estuvieron en el nacimiento de la Suelta: que los vecinos no sean únicamente espectadores, sino creadores y protagonistas de la fiesta.

Cuarenta ediciones de historia

La edición de 2026 posee un significado especial. La Suelta del Perro Maldito alcanza sus 40 ediciones, y el aniversario ha servido también para mirar hacia sus raíces.

El cartel oficial de este año ha sido creado por el joven ilustrador e historiador grancanario Brian Medina Santana. Su propuesta reinterpreta precisamente la histórica imagen de San Miguel realizada por Luján Pérez y utiliza el enfrentamiento visual entre el arcángel y el demonio para representar esa lucha permanente entre luz y oscuridad que define la celebración.

La propia historia cultural de Valsequillo permite remontarse todavía más atrás. El Ayuntamiento recoge que el Colectivo Cultural Almogarén, dedicado desde comienzos de los años ochenta al estudio y divulgación de la cultura canaria, puso en escena la primera Suelta del Perro Maldito.

Desde aquellos comienzos hasta la actualidad, generaciones diferentes han mantenido vivo el personaje y lo han ido transformando.

La noche en que Valsequillo se transforma

Quizá ahí se encuentre el verdadero secreto de la Suelta del Perro Maldito.

Durante unas horas, el municipio deja de ser únicamente el lugar donde se representa una obra. El propio pueblo se convierte en escenario.

Las calles, la plaza, la iglesia, las fachadas y la oscuridad forman parte de la representación. Los espectadores dejan de observar desde la distancia y se encuentran rodeados por personajes, sonidos y escenas.

Cada edición incorpora elementos diferentes, pero conserva un ritual que ya pertenece a la memoria colectiva de Valsequillo: esperar la medianoche del 28 de septiembre.

En 2026, esa espera tendrá además el peso simbólico de cuatro décadas de historia. Será una noche para recordar a quienes iniciaron la celebración, a quienes la hicieron crecer y a todos los vecinos que durante estos años han cosido vestuarios, preparado decorados, ensayado personajes, escrito historias, organizado escenas o simplemente han acudido a la plaza esperando escuchar, una vez más, que el Perro anda suelto.

Porque cuando el reloj alcance las doce y Valsequillo quede envuelto en la oscuridad, la leyenda volverá a comenzar.

Y, por 40.ª vez, el Perro Maldito romperá sus cadenas.

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