La Laguna Ahora por España de fiesta en fiesta: Romería de Santa Marta de Ribarteme en As Neves, Pontevedra
La Romería de Santa Marta de Ribarteme se celebra cada 29 de julio
La secular trayectoria y sus hechos diferenciales, donde perviven formas ancestrales, suscitan la curiosidad de propios y extraños. En su origen subyace un componente del alma gallega que busca respuestas a las complejidades de la vida en el ámbito espiritual.
Devoción a Santa Marta
La devoción a Santa Marta es una manifestación de fe en la intercesión de quién gozó de la confianza de Jesús de Nazareth. La plegaria de Marta solicitando la intervención de Jesús para que volviera a la vida a su hermano Lázaro, hace de Marta, al concederle la gracia de la resurrección de su hermano, la intercesora ideal para suplicarla en los momentos críticos de la vida.
Plegaria que entonan los romeros cantores que cada año peregrinan al santuario de Ribarteme. “Virxen Santa Marta, reina de la gloria, todo el que se ofrece, sale con victoria”; Virxen Santa Marta, estrela do norte, que lle deu a vida ó que estivo á morte”
Origen y tradición
La Romería de Santa Marta de Ribarteme es una celebración anclada en el tiempo. Sus raíces se hunden en la Edad Media. Hidalgos regresados de las Cruzadas; monjes de las órdenes religiosas llegados por el Camino de Santiago, o la supremacía que ejercía la archidiócesis de Braga en la zona, pudieron ser caminos de llegada hasta el Valle del Termes, situado en el itinerario sacro, denominado “camiño dos frades”; utilizado, según la tradición, por la reina Santa Isabel de Portugal en su peregrinación a Compostela en 1327 y 1335.
Sin embargo, hasta 1700 no tendríamos la primera mención escrita de la Romería. El entonces, obispo de Tui, Anselmo Gómez de la Torre insta al abad de Ribarteme a reparar la capilla original, deteriorada al paso de los siglos, y cuya reforma fue llevada a cabo finalmente en 1722. La mencionada capilla sería sustituida en 1805 por el actual templo, según describe el historiador Fco. Ávila y La Cueva en su “Hª civil y eclesiástica de la ciudad de Tui y su Obispado” y asimismo recoge Aquilino González Santiso en su obra sobre “Heráldica en las iglesias del Obispado de Tui”.

Manifestación de vida y fe
Miles de peregrinos visitan cada año el Santuario de Santa Marta de Ribarteme, para pedir la intercesión de la venerada Santa en su auxilio, o de familiares y allegados; o bien agradecer los favores recibidos en episodios de difícil tránsito de la vida.
Cada 29 de julio los devotos cumplen sus promesas asistiendo desde primeras horas a los oficios religiosos. Con el avance de la mañana se va sucediendo la llegada de los ofrecidos amortajados, portando sus cirios y, si es el caso, a su lado, los ataúdes que procesionarán más tarde, secundados por el “canto de los romeros”, tríos de voces que entonan plegarias por la intervención de la Santa en favor de los ofrecidos.
La procesión que se desarrolla a mediodía, es el ritual presidido por la imagen de Santa Marta, seguida por devotos que, bien amortajados, portando cirios, de rodillas, descalzos o metidos en ataúdes, buscan en el sacrificio el fortalecimiento de su espíritu.
El desfile procesional es seguido en su recorrido por otros muchos visitantes que observan con admiración este ritual. Al conjunto escénico, se suman también quienes ponen interés en el “pulpo á feira” o acuden al concierto de una Banda.
Hechos diferenciales
La fiesta mayor de una recóndita aldea gallega se convirtió, a lo largo de los siglos, en una romería universal de interés turístico, donde permanecen formas ancestrales, apreciadas por los estudiosos de la antropología social, reporteros y literatos.
“Os Cadaleitos”
El simple calificativo de “la romería de los muertos” que fue calando socialmente, lo explica. Los devotos de Santa Marta protagonizan “unha procesión de cadaleitos”.
Ataúdes en procesión, con los ofrecidos vivos en su interior, a hombros de familiares y amigos, siguiendo la imagen de Santa Marta, para solicitar su intervención en favor de sí mismos o de un familiar enfermo grave.
Esta manifestación de carácter ancestral suscita la curiosidad de la antropología y llevó al rotativo británico The Guardian a catalogarla como una de las celebraciones más curiosas del mundo.
“Os Romeros cantores”
Los ofrecidos a Santa Marta “envían” como mensajeros de sus ruegos a unos cantores en formación de dobles tríos, formados cada uno por dos mujeres y un hombre, que a medida que se acercan al santuario entonan las plegarias que repetirán durante la procesión.
Esta plegarias, en estilo “alalá”, constituye un auténtico repertorio literario, de carácter juglaresco digno de escuchar.
“As mortallas”
Son los ofrecidos, devotos y peticionarios de favores a Santa Marta que acuden a las celebraciones eucarísticas enfundados en sudarios o mortajas, para caminar durante la procesión junto a la Santa con sus velas de cera en mano, algunos de rodillas e incluso descalzos, poniendo en valor sus sacrificio.
“Os poxos”
A lo largo del recorrido que protagoniza la imagen de Santa Marta en procesión por el santuario, portada a hombros de los devotos, se van sucediendo los portadores previo donativo a la Santa, fieles a un código de relevos no escrito y admitido por todos.
Siempre ha suscitado gran interés entre los seguidores ser el último en adentrar la imagen en el templo, dispuestos a depositar la oferta mayor, en la subasta o puja que se establecía ante las puertas del templo, al remate de la procesión.
Este ritual se iniciaba a la voz del conductor “devotos de Santa Marta polos banzos dianteiros”, adjudicando a la de tres, al mejor postor, el derecho a meter la imagen.
A continuación, y de igual manera, repetían los “banzos traseiros”. Siempre eran mejor valorados los delanteros, en ocasiones muy solicitados por emigrantes de América.
Una costumbre caída en desuso, por prohibición de los administradores eclesiásticos.
También recibieron la denominación de “poxos”, la subasta de animales y enseres donados a la Santa que, cada tarde del día 29, se realiza ante los asistentes, quedándose con la pieza el mayor postor. Terneros, potros, corderos, gallinas, fueron habituales todavía en estas subastas a lo largo del siglo XX
“Os andores”
En décadas pasadas las imágenes de los santos que acompañaban a Santa Marta en procesión, eran revestidos con ornamentos florales. De similar decoración vegetal, posiblemente de influencia de la tradición portuguesa y la proximidad de los “maios”, la procesión de Santa Marta de Ribarteme, exhibió en décadas pasadas, ramos y “espadañas” florales portadas por jóvenes del lugar, que aportaban una significación de vital colorido, en contraste con los “cadaleitos” que les seguían.
