La Laguna Ahora por España de fiesta en fiesta: Las Tablas de San Andrés en Icod de los Vino en Tenerife

Las Tablas de San Andrés es una celebración popular, que, desde hace bastante tiempo, forma parte de la tradición de los lugareños en la localidad de Icod de los Vinos, en Tenerife. Aquí se reúnen propios y extraños para conmemorar una fecha en la que también se celebra el Día de San Andrés.

¿Cuál es el origen de esta celebración?

Es un evento tradicional que tiene lugar el 29 de noviembre por la noche, al cual asisten no sólo los lugareños, sino también personas venidas de otras localidades para participar en las subidas de las tablas de madera. Para ello recorren las calles que asemejan empinadas pendientes, para luego lanzarse desde lo más alto y de esta forma alcanzar mayor velocidad.

Resulta una práctica muy vistosa, que atrae la atención tanto de jóvenes como de adultos y que se cree que tiene sus orígenes desde la época en que la madera se transportaba desde un aserradero ubicado en los montes de esa región hasta la costa en el siglo XVI, con el fin de fabricar barcos, barricas y otros objetos artesanales.

Con el paso del tiempo, este evento pasaría a celebrarse coincidiendo con la festividad de San Andrés, donde el aroma del vino, el jolgorio y la alegría de la gente hace de este encuentro, un momento muy especial.

¿En qué consiste esta festividad?

Aunque la principal atracción de esta festividad es ver a las personas montadas en las tablas de madera, también los lugareños esperan con ansias la llegada de la víspera para degustar el exquisito vino de la región de Icod, un momento ideal para reunirse con amigos y festejar tan importante acontecimiento.

Una vez inicia el arrastre, la muchedumbre recorre San Antonio, Hércules, del Salto y el Plano que son las calles tradicionales donde se lleva a cabo este evento.

Es bastante común ver una o varias personas subidas a los tablones de madera, que se diseñan de tal forma que puedan facilitar el recorrido y, para que el deslizamiento cuesta abajo sea más rápido, las tablas se lubrican con productos como cera de vela, aceites o sebo.

Cuando la persona se sienta sobre la tabla, comienza el descenso a muy alta velocidad, la cual culmina con la frenada un poco estrepitosa en un montón de neumáticos apiñados que sirven para amortiguar la caída y así evitar que la persona sufra algún tipo de lesión.

Sin embargo, a pesar del peligro que este tipo de actividad pueda causar entre los participantes, la misma se sigue llevando a cabo y esto se debe, en cierta forma a la emoción y adrenalina que genera entre el público asistente y los que osan realizar tal proeza.

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