La Laguna Ahora por España de fiesta en fiesta: Fiestas Patronales en Guijo de Santa Bárbara (Cáceres)
Se celebran del 3 al 5 de Diciembre
Es la fiesta más importante del Guijo. El primer día los danzantes, al son del tamboril y del pito, recogen a los mayordomos y los llevan hasta la iglesia, y después todo el mundo se va a comer buñuelos y “flores” con chocolate. El siguiente día es el día grande (4 de Diciembre: día de Santa Bárbara), con la celebración de una procesión con los danzantes y los mayordomos al frente. Todo ello unido a buena música, licores y bailes.
Pincelada histórica
La tradición oral nos cuenta que Viriato era hijo de estas tierras, y que por ellas anduvo hasta que empezó su lucha contra los romanos.
Los primeros datos escritos nos hacen pensar que esta aldea fue fundada hacia 1400, y que perteneció a Jarandilla hasta su independencia en 1816.
A la caída del Antiguo Régimen la localidad se constituye en municipio constitucional en la región de Extremadura que desde 1834 quedó integrado en Partido judicial de Jarandilla1 que en el censo de 1842 contaba con 85 hogares y 466 vecinos.
El Guijo, como define José María Pereda, es: «esa franja paradisíaca que se extiende entre los coletazos occidentales de la Sierra de Gredos y los del Tiétar, en la alta Extremadura».
El escritor jarandillano Gabriel Azedo de la Berrueza, en su libro Amenidades, florestas y recreos de la provincia de la Vera Alta y Baja de la Extremadura (1667), describe el Guijo de la siguiente forma: «Es lugar el Guijo de hasta sesenta vecinos, y está al pie de la misma sierra. Allí sí que son las aguas de las fuentes frías y buenas. Es el lugar muy recreable, ameno y regalado. Hácense en él buenas mantequillas y el mejor queso fresco y mantecoso que se conoce».
La población (como su municipio y como el resto de la Vera) goza de un clima que hace de ella un auténtico vergel. Estando protegida por el Sistema Central de los vientos fríos del este y del norte, y acariciada por los vientos húmedos del Atlántico, su clima es especialmente benigno, de pluviosidad abundante (más de 1100 mm de media anual), lo que le sitúa dentro de la denominada «España húmeda».
Gabriel Azedo: «La tierra es de su naturaleza de buen clima, apacible, delicioso y recreable, de aires puros y salutíferas aguas, y en todo tiempo [presenta] una entretenida floresta donde ni el verano es molesto en los calores ni el invierno es penoso en el rigor de los fríos».
