La Laguna Ahora por España de Fiesta en febrero: Santa Águeda en segovia
Santa Águeda vuelve a Zamarramala: tradición, mujeres y reconocimientos en el corazón segoviano
Zamarramala (Segovia) — Del sábado 7 al lunes 9 de febrero de 2026, el pequeño núcleo de Zamarramala, integrado en el municipio de Segovia pero con identidad propia, acoge una de las celebraciones más singulares del calendario festivo de Castilla y León: la Fiesta de Santa Águeda. Declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, esta celebración anual reúne historia, cultura popular y un fuerte simbolismo alrededor del papel de la mujer en la tradición rural española.
Una fiesta con raíces en el siglo XIII
Según la tradición, la fiesta remonta sus orígenes al año 1227, cuando las mujeres zamarriegas, ataviadas con sus mejores galas, distrajeron a las tropas que ocupaban el Alcázar de Segovia con su danza y canto, permitiendo así la reconquista de la fortaleza por parte de sus compañeros. Este episodio legendario se ha convertido en la piedra angular de una festividad que celebra la fortaleza y protagonismo femenino.
Cada año, el primer fin de semana tras el 5 de febrero —día litúrgico de Santa Águeda— las mujeres toman simbólicamente “el mando” del pueblo, participando en ceremonias religiosas, actos populares y reconocimientos que combinan la tradición con la actualidad.
Programa y protagonistas de 2026
La programación de este 2026 se ha presentado con actos que buscan mantener el espíritu ancestral de la fiesta, sin perder relevancia social ni mediática:
El sábado 7 de febrero se llevó a cabo el nombramiento de las alcaldesinas, dos jóvenes zamarriegas que representan el futuro de la tradición, así como la celebración de vísperas y canto del himno a Santa Águeda en la iglesia del pueblo.
El domingo 8 concentró los momentos centrales: procesión con la imagen de la santa, actos religiosos, bailes tradicionales y entrega de distinciones. Según las autoridades festivas, la atleta segoviana Águeda Marqués fue nombrada “Ome Bueno y Leal”, en reconocimiento a su trayectoria y vinculación con la provincia, mientras que la periodista Sonsoles Ónega recibió el premio “Matahombres de oro”, un galardón simbólico que la fiesta otorga a personas destacadas por su contribución a valores culturales o sociales.
El lunes 9 cerró con las liturgias en memoria de las alcaldesas fallecidas, la tradicional “tajada” popular —un pincho con vino y chacinas típico de la fiesta— y el cambio de montera, gesto que marca el final de la celebración hasta el próximo año.
Más que una celebración: identidad y memoria
La Fiesta de Santa Águeda en Zamarramala no se limita a ser un evento folklórico más. Su importancia radica en una mezcla de memoria histórica, cohesión social y símbolo de género, aplicando la vieja leyenda a lecturas contemporáneas sobre la visibilidad y el protagonismo femenino en la sociedad.
Las vestimentas, como el traje de alcaldesa con la tradicional montera segoviana, o el ritual de la Quema del Pelele, lleno de simbolismo, conectan generaciones y dan fuerza a una fiesta que ha sabido adaptarse sin perder sus señas de identidad.
Repercusión y perspectiva local
Pese al reducido tamaño de la localidad —Zamarramala tiene pocos cientos de habitantes—, la repercusión de Santa Águeda traspasa sus calles empedradas. La afluencia de visitantes, la atención de medios regionales y la presencia de reconocimientos culturales dan a esta tradición un espacio destacado en la agenda festiva de la provincia de Segovia.
Con la mirada puesta ya en futuras ediciones, la Fiesta de Santa Águeda conserva la esencia que la ha hecho perdurar durante casi ocho siglos: una celebración que mira al pasado sin perder vigencia en el presente.
