La fuga de san Diego cumple más de 112 años. Por Julio Torres

Hace unos años apunté que la fecha del centenario de la fuga de san Diego que estaba celebrando el Instituto Cabrera Pinto (Instituto de Canarias) era errónea, y que se tenía que seguir investigando; aquello me costó la llamada de la que se presentó como directora del centro, que entre otras lindezas me llamó indocumentado. Bueno, pues procedamos a documentar a la documentada.

Muchos escritores e investigadores hemos situado el origen de la Fuga de San Diego entre 1919 y 1921. La información partió del reconocido historiador Enrique Romeu Palazuelos, quien apuntó el nombre de Diego Jiménez de Cisneros y Hervás. Y, siguiendo este hilo, se estableció ese intervalo como fecha en la que el catedro prohibió a sus alumnos ir, como era costumbre, a la romería que se celebraba cada 13 de noviembre a la ermita de san Diego, situada a las afueras de la Ciudad, de modo que estos decidieron fugarse.

Sin embargo, podemos documentar que Diego Jiménez de Cisneros y Hervás llegó a La Laguna en 1915. La Gaceta oficial hace público el 7 de marzo de ese año el nombramiento “de catedrático de Agricultura del Instituto general y técnico de Canarias, á favor de don Diego Jiménez Cisneros”, que desempeñaba el cargo, en ese momento, en Baeza (Jaén). En junio de ese mismo año forma parte de la comisión de Ciencias que ha de examinar en Las Palmas y Arucas…

“…Para los exámenes de los Colegios incorporados al Instituto General y Técnico, han sido designadas las siguientes Comisiones:

Las Palmas y Arucas: D. Adolfo Cabrera Pinto, D. Antonio Zerólo y Herrera y D. Baltasar Champsaur y Sicilia, por la Sección de Letras, y D. Quintín Benito y Benito, D. Diego Jiménez de Cisneros y Hervás y D. Agustín Cabrera y Díaz por la de Ciencias”.

La Opinión, miércoles 2 de junio de 1915

El año de 1919 es cuando ocupa la cátedra de Química. Así que en ese año no era ningún novato.

Por lo tanto, si asumimos que Diego Jiménez de Cisneros y Hervás prohibió a sus alumnos ir en romería a san Diego porque era recién llegado y desconocía las tradiciones del país, tendríamos que fijar el año 1915 como posible inicio de la tradición de la fuga, que por lo tanto celebraría este año su 105 aniversario.

Además en 1919 las fiestas de San Diego no se celebraron en noviembre, ni en el Día de San Diego hubo fiesta alguna en La Laguna. Ese año se celebraron el 1 de junio y,  para más inri, un domingo, por lo que no había clase, ni examen, por supuesto. ¿Cuál fue la razón para celebrar en junio? Poniéndonos a investigar alguito…

Entresacamos estos fragmentos de la prensa de mayo de 1919,  sobre la “Fiesta de San Diego”…

“Con gusto consignamos la simpática noticia de celebrarse el próximo Domingo primero de Junio, en esta ciudad, la fiesta de San Diego, que a causa de la gripe no pudo efectuarse en la fecha de costumbre [Se refiere, mi documentada directora, a la gripe de 1918]”.

“Los mayordomos de la ermita, animados de fervoroso celo, hacen activas gestiones a fin de que dicha fiesta resulte muy lucida. Los oficios religiosos, que comenzarán a las diez de la mañana, estarán a cargo del devoto párroco de la Concepción, Don Antonio Solís. Por la tarde, una banda de música amenizará, como de costumbre los actos populares”.

Pero es más, con el seudónimo K.Sildo, recuerda un antiguo alumno del Instituto…

“En San Diego del Monte, el ameno paraje lagunero, que en nuestros años juveniles servíanos de lugar de refugio en los días de fuga, estuvimos el domingo, evocando aquellos tiempos gratos y alegres…”

El problema o la clave de esta nostalgia es que se firma en noviembre de 1913. Así que la fuga por san Diego es unos añitos anterior a esta fecha. Esto echa por tierra la tesis del catedrático neófito y la celebración del centenario el pasado año. También deja en agua de borrajas, dado su escaso rigor, la publicación «101 años de tradición. La fuga de San Diego» de Patricia Guillama Rodríguez, y que nada menos que el Gobierno de Canarias tiene colgada en su página.

En fin…que “quod natura non dat, universidade non praestat”.

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