La Diabla anda suelta por San Bartolomé en Valverde de Leganés, Badajoz

Cada mes de agosto, cuando cae la noche sobre Valverde de Leganés (Badajoz), sus calles se convierten en el escenario de una singular batalla entre el bien y el mal. El fuego, la oscuridad, el sonido y cientos de vecinos dan vida a La Fuga de la Diabla, una de las celebraciones más características de la localidad y Fiesta de Interés Turístico Regional desde 2016.

Una leyenda ligada a San Bartolomé

La celebración está estrechamente relacionada con San Bartolomé, patrón de Valverde de Leganés. Según la tradición cristiana, el apóstol consiguió vencer al demonio después de enfrentarse a sus engaños y tentaciones. La leyenda valverdeña convirtió aquel enfrentamiento en una historia propia: tras ser derrotada, la Diabla permanece cautiva en la torre de la iglesia, pero una noche de agosto consigue escapar y sembrar el miedo por el pueblo.

El origen exacto de la tradición, sin embargo, no está documentado. El propio Ayuntamiento recoge distintas interpretaciones. Una relaciona la fiesta con la lucha de San Bartolomé contra el demonio; otra apunta a una posible conexión con el recuerdo histórico de la matanza de la noche de San Bartolomé de 1572, ocurrida en Francia durante las guerras de religión. Por ello, resulta más adecuado hablar de teorías sobre sus orígenes que de una explicación histórica definitiva.

De una tradición popular a un gran espectáculo

En tiempos pasados, la Diabla tenía una puesta en escena mucho más sencilla. Algunas personas se vestían con largas faldas oscuras, se cubrían la cabeza con pañuelos negros y recorrían las calles arrastrando cadenas y llevando escobas para asustar especialmente a los más pequeños. La historia de que la Diabla podía llevarse a los niños que se habían portado mal pasó así de generación en generación.

La costumbre atravesó momentos difíciles y llegó prácticamente a desaparecer durante la segunda mitad del siglo XX. Posteriormente fue recuperada y transformada hasta adquirir las dimensiones actuales, convirtiéndose en una representación colectiva en la que participan centenares de vecinos.

Hoy, La Fuga de la Diabla reúne teatro, danza, música, fuego, iluminación y efectos especiales. En la edición de 2026 participaron cerca de 700 vecinos, una cifra que demuestra hasta qué punto la celebración depende de la implicación de la población local.

La noche en la que escapa la Diabla

El momento más esperado comienza cuando la Diabla abandona simbólicamente su cautiverio. Acompañada por guerreros, diablos y otras fuerzas del mal, inicia un espectacular recorrido por las calles de Valverde de Leganés.

El pueblo cambia entonces completamente de aspecto. La oscuridad, el fuego y los personajes convierten las calles en un gran escenario al aire libre. Durante el recorrido aparecen los denominados “Altares de la Vida”, que representan obstáculos frente al avance de las fuerzas del mal.

La representación culmina en el Auditorio Municipal, donde tiene lugar la gran batalla final. Allí, la Diabla se enfrenta a las fuerzas del bien y a un ángel enviado por San Bartolomé. Finalmente es derrotada y vuelve a quedar cautiva, cerrándose así el ciclo de la leyenda hasta su próxima fuga.

Una fiesta hecha por todo un pueblo

Una de las características que distingue a La Fuga de la Diabla es precisamente su carácter colectivo. Actores, figurantes, voluntarios, asociaciones y vecinos participan en la preparación y representación, haciendo que el pueblo entero forme parte del espectáculo.

Alrededor de la representación principal se ha desarrollado además una programación que incluye actividades relacionadas con la magia y el misterio, mercados temáticos, rutas, gastronomía, actuaciones y propuestas infantiles. En la XXIV edición, celebrada del 7 al 9 de agosto de 2026, el programa incluyó el Mercado Mágico, el desfile infantil, malabares de fuego, la Ruta de la Tapa Diablesca y diferentes espectáculos y conciertos.

La evolución de la fiesta demuestra cómo una antigua tradición oral puede adaptarse a los tiempos sin perder su identidad. Lo que antiguamente servía para alimentar el misterio y asustar a los niños es hoy uno de los acontecimientos culturales y turísticos más reconocibles de Valverde de Leganés.

Mucho más que la lucha entre el bien y el mal

La Fuga de la Diabla representa una forma de conservar y transmitir el patrimonio inmaterial de la localidad. Su importancia no reside únicamente en la espectacularidad del fuego o en sus personajes, sino en la participación de distintas generaciones de valverdeños que mantienen viva la historia.

Cuando llega agosto, la leyenda vuelve a comenzar. La Diabla escapa, las fuerzas del mal recorren las calles y Valverde de Leganés se prepara una vez más para combatirlas.

Hasta que el bien vuelve a imponerse.

Y la Diabla regresa a su encierro, esperando pacientemente la próxima fuga.

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