La cocina de La Laguna en otoño. “Un motivo más para visitarnos”: Dulce de membrillo casero

Una de las cosas que más nos atrae de la entrada del otoño es la variedad en cuanto a recetas y conservas que podemos elaborar para el resto del año. Una de ellas, que se ha convertido en una tradición en muchos hogares, es la receta del dulce de membrillo, por eso les quiero mostrar una forma de elaboración y que no les quede ninguna duda sobre cómo hacer dulce de membrillo casero.

Existen diferentes formas para hacer esta receta, pero este método es el que seguiamos en casa, y aunque a priori puede parecer un poco más elaborado, considamos que el resultado es mucho más fino y rico. Por supuesto, y aunque el alcohol que contiene el vino se evapora, si hay niños que vayan a consumir el dulce de membrillo, pueden prescindir del vino tranquilamente.

Ingredientes para 3 bloques medianos de dulce de membrillo:

1 kg de membrillos

2 Manzanas reinetas

750 gr de azúcar

1 chorrito de jugo de limón

1 rama de canela

1 chorrito de vino blanco

Manos a la obra con el dulce de membrillo casero

Lavamos y secamos los membrillos. Con ayuda de un pelador o cuchillo los pelamos y troceamos, desechando cualquier parte en mal estado. Hacemos la misma operación con las manzanas. Echamos todo en un caldero y lo cubrimos con el azúcar y el jugo de limón. Dejamos reposar unas ocho horas o toda la noche.

Transcurrido el reposo veremos que la fruta ha soltado agua. Ponemos la cazuela al fuego junto a la ramita de canela. Una vez que empieza a hervir echamos el chorrito de vino blanco y dejamos que se evapore. Bajamos el fuego y removemos a menudo, con cuchara de palo, para evitar que se pegue y teniendo cuidado con las salpicaduras ya que quema bastante.

El membrillo poco a poco se irá deshaciendo y adquiriendo un bonito color canelo. Cuando la fruta esté blanda, retiramos la rama de canela, pasamos el brazo dejando un puré muy fino y seguimos cocinando un rato más. Comprobaremos el punto de cocción cuando colocando una cuchara de palo en el centro del caldero, ésta se mantenga en pie.

Retiramos del fuego y vertemos rápidamente en los recipientes. Dejamos enfriar completamente, cubrimos con un poco de papel de horno, tapamos y refrigeramos. De este modo se conservará muchos meses. También admite la congelación pero no lo considero necesario.

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