La Cabalgata de los Reyes Magos de Santa Cristóbal de La Laguna cumple 113 años y es la primera celebrada en Canarias

Fue la mañana del 6 enero de 1913. Montados en sus camellos y acompañados de sus respectivos pajes y séquitos, los tres Reyes Magos descendieron por la Montaña de San Roque para dirigirse al centro de la ciudad de La Laguna. Iban cargados de juguetes para repartir entre los niños pobres de la localidad.
Sencilla, pero brillante fue esa primera cabalgata de Reyes Magos en La Laguna…
Si los elementos no se conjuran contra los Reyes, estos descenderán por las laderas de la montaña de San Roque, cabalgando en sendos camellos y precedidos de un brillante séquito, portador de las bellas ofrendas que llevarán la alegría y el alborozo a los hogares de los niños pobres.
El Periódico Lagunero, 28 de diciembre de 1912
Fueron las Damas de la Comisión Local de la Cruz Roja de La Laguna las que fundaron y organizaron la que sería la cabalgata de Reyes Magos más antigua de Canarias.
La constante presencia de camellos, propiedad del conejero afincado en La Laguna Laureano Marrero, que diariamente bajaban la Montaña de San Roque, con sus angarillas cargadas de arenisca de la conocida como “Cantera o Cueva de la Arena”, para dirigirse a las obras de la S.I. Catedral, que estaba en construcción (1906-1913), contribuyó a la evocación de esta primigenia cabalgata.
Los tres Reyes Magos descendieron por la Montaña de San Roque “con todo el esplendor que imaginarse puede”, para dirigirse, montados en sus camellos, hacia la Plaza del Adelantado y, desde allí, discurriendo la comitiva por la calle del Agua, hasta el cuartel de la plaza de San Francisco.
Estaba previsto que, en la plaza del Adelantado, Sus Majestades descenderían de sus camellos para comenzar la entrega de juguetes, que contó con “numerosos donativos”, lo que le otorgaba “el mejor presagio”. Los ya conocidos precedentes de Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria sirvieron para que las damas de la Cruz Roja supieran lo que no querían que fuera la Cabalgata de Reyes de La Laguna de 1913 y su posterior reparto de juguetes, por lo que cuidaron todos los detalles, especialmente las galanuras de los camellos y las lujosas vestimentas de los reyes, pajes y séquito…
El día 6 del corriente tendrá lugar el reparto de juguetes a los niños pobres de esta localidad, organizado por la Comisión de damas de la Cruz Roja de esta población. No será el acto un festival pretencioso, ni una ridícula carnavalada.
Descrita en la prensa como “interesante y agradable espectáculo (…), bello y atrayente”, la cabalgata de Reyes Magos de 1913 contó con la colaboración de las sociedades laguneras El Porvenir y El Ateneo.
Para el reparto de juguetes en la entonces conocida como Alameda del Adelantado se dispusieron tribunas y sillas “en abundancia”. Pero, conocedoras del riguroso invierno lagunero, implacablemente lluvioso y casi siempre imprevisible, las “filantrópicas damas” previeron trasladarlo a la Batería de Montaña del acuartelamiento del Cristo, que se cedió y engalanó a tal fin. Precaución esta que resultó acertadísima…
En la mañana del 6 de enero se hizo entrega de los juguetes y regalos a los niños necesitados, que, por inclemencias del tiempo tuvo lugar en el acuartelamiento de San Francisco, Grupo de Artillería de Montaña.
Recoge la prensa que “el peligroso tumulto” que se congregó a la hora del reparto de juguetes en la Batería de Montaña del acuartelamiento del Cristo hizo presagiar una catástrofe, pues se reunieron miles de personas que quisieron abalanzarse para obtener sus regalos. Aunque esta no se produjo, fue casi imposible que los socorristas o camilleros de la Cruz Roja y los artilleros controlasen a “aquella masa enfervorecida”. Unos sucesos acaecidos en San Juan de Puerto Rico, donde sí hubo que lamentar muchas víctimas, hizo replantearse la forma de desarrollar los actos con motivo de la festividad de Reyes para el año siguiente.
A pesar de unos y otros inconvenientes, el éxito fue clamoroso, pues la población secundó la idea “con esplendidez” y los donativos fueron “numerosos”, repartiéndose juguetes entre “más de mil niños pobres”.
