In memoriam: Adiós al Maestro Eduardo

Haciendo de tripas corazón hemos estado en el sepelio de Don Eduardo Oramas Alayón, uno de los viejos maestros de juego del palo de las islas. Nos ha impresionado mucho el verle con aquel mismo ademán ausente que mostraba cuando se preparaba para quitarse un palo, «a según venga» que decía él, pero no ver inmediatamente después como devolvía su chispeante mirada… Impresiona, coño… Impresiona…
Su inquieta y jovial figura de 98 años se nos ha ido físicamente, porque eso: era joven con 98 años. Por suerte en estos tiempos tenemos fotografías y grabaciones que lo demuestran, a la vez que ayudan mucho a que siga entre nosotros su presencia.
Desaparece con él una de las últimas conexiones directas con las esencias de nuestro ancestral arte del juego del palo, y de la mano insistía él, recordándonos siempre aquellas palabras del, ya lejano en el tiempo, maestro José Morales: «el que juega de palo juega de mano». Menos mal que su generosidad ha forjado discípulos que preserven su legado.
Sigue la senda natural de aquellos otros maestros transmisores que nos encadenan a nuestros ancestros y que han ido desapareciendo antes que él durante nuestra vida, entre otros: Juan Cabrera, Pedro Morales, Santos Acosta, Anastasio Acosta, Miguel Calderín, Domingo Felipe, José Manuel Guédes, Cristín Feo, Tomás Herndez, Pedro Epifanio Martín, Eloy Quintero, Leopoldo Acosta, Maximiliano Acosta, Tomás Déniz, Luciana Díaz, Francisco Santana, Elicio Díaz, Florentín Vera, Manuel Felipe o Lucio Rodríguez. Queremos pensar que ahora se pudiera reunir con ellos para conversar y echar alguna punta.
D Eduardo Oramas Alayón, canario de pro del Sur de Tenerife, que como ha escrito Adolfo Guerra, decía de sí mismo que era «oficial de nada y maestro de todo. Yo, lo que no ha hecho, es descansar». Tuvo una experiencia vital intensa. De figura menuda y nerviosa, siempre en estado permanente de alerta. Amigable y disponible para todos, tampoco permitía abusos de nadie.
En su vida realizó muchas actividades. Entre otras, fue cabrero, maestro albañil, maestro paredero, canalero, camellero, fontanero, jardinero, labrante, capataz agrícola, operario de maquinaria, estelero, lañador, cabuquero, alfarero, artesano, herrero… y la que, ya jubilado, le permitió ser más conocido: maestro jugador de palo y mano.
Su aportación al conocimiento del juego del palo ha sido fundamental, en tanto que ha hecho posible el resurgimiento de la modalidad de palo chico, raramente mostrada públicamente con anterioridad. Igualmente lo ha sido en cuanto al juego de la mano, en tanto que es el primer maestro, al menos de nuestra generación, que ha estado dispuesto a enseñar específicamente este otro antíguo «arte útil»(usando términos del maestro Pedro Morales) propio de las Islas.
Desaparece una figura señera. Impulsor de la Escuela del Juego de la Mano y el Palo con su nombre, Integrante de la Asociación Internacional de Juego del Palo, de la Asociación Europea de Juegos y Deportes Tradicionales, Miembro de Honor de la Coordinadora de Juego del Palo Canario Tradicional «Magado», Medalla de Oro de Arona e Hijo Ilustre de Tenerife.
Desaparece también un amigo, entrañable persona que dejará un vacío enorme entre sus familiares, amigos y conocidos y sobre todo entre sus discípulos y admiradores.
Adiós!
Hasta siempre, Maestro!
Ángel González/Alejandro Rodríguez
