“Imperdible si se piensa visitar Tenerife…” La Catedral de San Cristóbal de La Laguna

DE VISITA POR LA LAGUNA, “LA SANTA IGLESIA CATEDRAL”

Viera y Clavijo cuenta como el obispo Fernández Vázquez de Arce de Villoria publicó en 1515 un decreto en virtud del cual se concedía la licencia, solicitada por el Adelantado y el Cabildo de Tenerife, para que se pudiese edificar en la villa de San Cristóbal de La Laguna un nuevo templo con título de Nuestra Señora de los Remedios. Por lo tanto, fue ésta la segunda parroquia lagunera en erigirse, sólo unos años después de la de la Concepción.

Auspiciada por el Obispo y autoridades municipales, la construcción del templo progresó mucho en los primeros años, pues contaba además con las limosnas y capillas de enterramiento de las clases altas.

La ruina de la primitiva torre, observada en los primeros años del siglo XIX, movió al arzobispo de Heraclea y confesor del rey Fernando VII, don Cristóbal Bencomo, a construir a sus expensas y con ayuda de sus hermanos, don Pedro (chantre de Canaria) y don Santiago (deán de Canaria), una nueva fachada que encargó a delinear a Madrid. En 1813, tomando como modelo el de la catedral de Pamplona, comenzaron las obras de reconstrucción, actuando de mamposteros Ventura de la Vega y Pedro Pinto. Bajo la dirección de don Pedro Bencomo se alzaron la torre sur y la fachada con sus cuatro monumentales columnas de orden toscano, así como el cubo de la torre norte; pero en 1835 los trabajos se suspendieron por falta de recursos.

Rodríguez Moure relata como el 21 de diciembre de 1891, en esta iglesia, el obispo de Danzara y Auxiliar de Tenerife, don Vicente Román y Linares, celebraba con todo aparato y asistido de noble y numerosa concurrencia, uno de los acontecimientos deseados con más ardor por las islas occidentales de este Archipiélago: en virtud de Bula Apostólica dada por el Papa Pío VII, en 1818, y de la Real Orden auxiliadora del rey Fernando VII, en 1819, se segregaron del antiguo Obispado de Canaria las islas de Tenerife, Palma, Gomera y Hierro, para formar la diócesis Nivariense, cuya sede episcopal se asentaba en la mencionada iglesia, elevada por los documentos citados a la categoría de catedral.

Sin embargo, el interior del templo ofrecía cada vez más claros síntomas de su estado ruinoso, por lo que en 1897 se clausura y se traslada el culto catedral a la extinguida iglesia de San Agustín. Tras largos debates entre los partidarios de una adecuada restauración y los que preferían el total derribo del edificio, se eligió esta última opción, comenzando las obras el 26 de abril de 1905, según planos del entonces oficial de ingenieros don José Rodrigo de Vallabriga y siendo costeada parte de ellas por el obispo don Nicolás Rey Redondo, quien aportó toda su fortuna personal.

Las obras terminaron el 6 de septiembre de 1913. En la actualidad el templo está en obras de restauración. Ya se ha ejecutado la primera fase de las mismas, correspondiente a la fachada: se ha demolido la cúpula de la torre norte, que había sido fabricada en cemento, y se ha sustituido por piedra. Puesto que las obras continúan en el interior, resulta imposible mostrar toda su riqueza en este vídeo.

La Catedral conserva, entre otros valiosos tesoros:

-El retablo de los Remedios o de Mazuelos. De grandes dimensiones, fue adquirido por Pedro Alonso Mazuelos, mercader portugués establecido en La Laguna.  Contiene pinturas flamencas sobre tabla, llegadas a la Isla en el siglo XVII y atribuidas a algunos de los dos colaboradores más importantes de Rubens.

-Las andas de plata repujada del Santísimo Sacramento, fechadas en 1780, que aparecen rematando el retablo para el Monumento del Jueves Santo.

-El retablo de la Purísima. De todos los retablos modernos, éste es sin duda el de mayor entidad artística. Fue donado en marzo de 1915 por el obispo Rey Redondo y es obra del taller de Mariano Benlliure. En la capilla dispuso el obispo su sepultura, tal como indica una modesta lápida.

-El púlpito de mármol blanco –sin añadidos de jaspes- , es obra del genovés Pasquale Bocciardo, discípulo de Schiaffino, a quien se le encargó el 26 de agosto de 1763, llegando a la isla en 1767. El encargo lo hizo el comerciante lagunero Andrés José Jaime o Jaysme, ascendiendo su costo a 800 pesos. Barroco y dinámico, ofrece como novedad la sustitución del astil, que sostiene el ambón y que dirige su mirada hacia la tribuna y no a los fieles. Ha sido elogiado por todos aquéllos que han visitado la isla. Tal es el caso del francés André Pierre Ledrú , quien visitó Tenerife en 1796 y que lo consideró “una obra maestra de la escultura”; o de Arribas y Sánchez quien lo describe como “un buen púlpito de mármol blanco (…); un majestuoso ángel también de mármol le sirve de sostén”.

En el apartado de orfebrería no podemos dejar de mencionar los frontales barrocos de plata repujada del altar mayor, así como las andas de plata repujada y Sol dorado de la Virgen de los Remedios, fechadas en 1736; y una custodia descrita en los siguientes términos por Pereira Pacheco  “últimamente se hizo la custodia mayor y más bien ejecutada, que es la que se saca en la procesión del Corpus, hecha por el platero portugués don Benito Martín, cuyo dibujo levantó el presbítero Murga, adornada con buenos diamantes, topacios y otras piedras y perlas”. Elaborada, en torno a 1800, en plata sobredorada, cuenta con un riquísimo ostensorio de sol de estilo rococó en el que ya aparecen temas neoclásicos.

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