La presentación del libro dedicado a Teobaldo Power, obra de nuetros apreciado amigo y colaborador Carlos García, será hoy martes día 22 de Diciembre a las 19 horas en Sala San Borondón del Centro de la Cultura Popular Canaria.
Se realizará una proyección de fotos antiguas poco conocidas sobre la figura de Teobaldo Power, especialmente imágenes del retorno de sus restos mortales a Tenerife en el año 1923, tras haber transcurrido 39 años de su fallecimiento en Madrid. Además, se mostrarán una serie de documentos familiares en relación con el traslado de sus restos.
El libro ha sido editado por el CCPC con colaboración del Cabildo Insular de Tenerife y del Ayuntamiento de La Laguna.
Biografía
Descendiente de comerciantes irlandeses y de padre militar, destaca desde muy joven por su extraordinaria habilidad frente al piano y como compositor. Fue un niño prodigio capaz de sorprender a los intelectuales de la época. En 1858 se traslada a Barcelona, en donde es discípulo del compositor Gabriel Balart. Cuatro años más tarde se traslada a París para realizar sus estudios musicales de piano con Marmontel y de Armonía con Elwart, que concluye con tan sólo 18 años.1 Desde entonces comienza su meteórica carrera que lo hará pasar por Tenerife, Gran Canaria, Cuba, Madrid, Lisboa, Madeira, Málaga. Entre estos viajes y debido a su delicada salud pasa una temporada en su Tenerife natal, concretamente en el pueblo de Las Mercedes (San Cristóbal de La Laguna), donde compone los Cantos Canarios, trascendental e irreemplazable texto musical en la cultura canaria, que recoge fragmentos de los más famosos aires populares de las Islas y adapta a la música clásica con gran acierto. El estreno de esta obra se produce en agosto de 1880, momento desde el cual se erige como todo un símbolo de la identidad musical de Canarias. De ahí, que actualmente se establezca como Himno de la Comunidad Autónoma de Canarias la melodía correspondiente al Arrorró de los Cantos Canarios de Teobaldo Power.
En el año 1882 se presenta, casi simultáneamente, a la prueba de oposición como profesor numerario de la Escuela Nacional de Música y Declamación de Madrid, y a la de 2º Organista de la Capilla Real. Consigue las dos plazas que, en aquel momento, eran las dos más codiciadas del país

