Hoy celebramos el Día de San Roque Compatrón Menor de La Laguna. Por Julio Torres Santos

La ermita de San Roque
La Ermita de San Roque en La Laguna, fue erigida en la primera mitad del siglo XVI, son escasos los datos que se conocen sobre la ermita de San Roque, uno de los compatronos menores de La Laguna. Ya en 1548 y 1549 constan en los acuerdos del antiguo Concejo descargos por la procesión del Santo y arreglos del templo, lo que suponemos debe corresponder con el primer edificio. Debido a su intercesión contra las enfermedades la imagen gozaba de gran devoción en La Ciudad, como así atestigua el que en 1603 nuevamente los capitulares acordasen organizar su procesión y rogativa con motivo de la epidemia de peste que por aquellos años asolaba la Isla. A raíz de su emplazamiento, en uno de los puntos más altos que circundan la ciudad -zona ventosa y húmeda- el templo requirió de constantes intervenciones, lo que no evitó que en 1776 y 1828 se derrumbara parcialmente. Pese a roda, la imagen terminó recalando en la cercana parroquia de Santo Domingo, donde se la cita en diversos inventarios que la sitúan a finales del siglo XIX en uno de sus retablos laterales. Con motivo de la restauración integral de la ermita a principios de la década de los noventa del siglo pasado, la efigie volvió definitivamente, lo que con anterioridad sólo ocurría en su fiesta.
Respecto a la escultura, hubo de sustituir a la primitiva imagen ya que su estudio formal remire a la imaginería de tránsito entre los siglos XVI y XVII, deudores de modelos manieristas. Destaca la elegante postura con plegados suaves en su vestimenta y correcta anatomía. La calidad de la obra queda subrayada en la talla de la cabeza y rostro donde se aprecian cierras aspectos que la ponen en relación con obradores andaluces. Esto no es de extrañar si tenemos en cuenta que estos talleres fueron los más recurridos por comitentes insulares del momento, y en especial los de La Laguna como así atestiguan otras piezas conservadas, como la Virgen de Luz de la Catedral y el San Juan Bautista de su ermita.
Pese a las diferentes intervenciones constatadas sobre la obra que enmascaran parte de sus policromías originales, observamos cierras elementos que ahondan en la calidad de su trabajo. Así vemos como, por ejemplo, la decoración del manto, con grandes motivos vegetales simétricos y regulares -en oro cincelado obre fondo cuya estofa se resuelve a base del característico ojeteado-nos remite nuevamente a modelos ornamentales del momento y procedencia al que adscribimos la obra. Completan el conjunto el ángel, que pese a estar muy intervenido puede corresponder con el original, y el perro, de reciente factura. Para su procesión se conservan las andas de baldaquino en madera con aplicaciones de plata.
Este miércoles 16 de agosto la ermita permanecerá abierta durante toda la jornada, a las
