Fotos, coplas y villancicos de España (X)
Puesto que el villancico se ha cultivado en todas las épocas, además de los ya citados, compositores destacados de los mismos han sido: Encina, M. Flecha el Viejo, P. de Pastrana, C. Morales y Gómez Manrique, así como algunos poetas de la Generación del 27.
Si bien ha sido en España donde este género ha evolucionado de una forma más rica, existen cantos similares en Inglaterra -donde también es tradicional ir cantando por las calles de puerta en puerta para pedir el aguinaldo- y en Francia. Así, en Canadá existe un coro dedicado exclusivamente a interpretar villancicos: Los Pequeños Cantores de Montreal. Fundado en 1956 por Leandro Braul, está compuesto por voces blancas de niños entre cinco y doce años.
Hasta aquí un breve esbozo de la historia del villancico en España, en la que hemos omitido aspectos tales como su estilo polifónico, estructura del fraseo, modificaciones que dichos aspectos han experimentado con el transcurrir de los siglos, recopilaciones efectuadas desde el s. XV, …, puesto que tratamos sobre estos temas en nuestro Nº 1 (diciembre de 1996). Ahora hemos esbozado una historia general de la que no nos habíamos ocupado anteriormente.
Pero estamos hablando de esos villancicos cultos o sacros que en Canarias se incorporaron a las festividades eclesiásticas de la Navidad en torno al s. XVI. Sin embargo, siguiendo el patrón general antes descrito, con anterioridad se cantaron durante el periodo navideño una serie de villancicos de origen profano, de raíces difícilmente rastreables.
Por ejemplo, en Taganana, durante la Nochebuena tenía lugar la ceremonia denominada El arrullo -afortunadamente todavía se celebra en la parroquia-. Tras las ofrendas de los pastores, que además bailaban en torno al Niño, durante el besapié, se entonaba un casi ancestral villancico, acompañado por el sonar de las guitarras y el timple, contrapunteados por tambores, panderos y el timbre agudo de los pitos de agua y, modernamente, de los triángulos.
El Niño chiquito
tiene cientos de años.
Yo siempre lo veo
del mismo tamaño.
Vamos tocando,
vamos tocando,
que ya el vinillo
viene llegando.
Acompañado por idénticos instrumentos, en nuestra iglesia de la Concepción -no podíamos esperar menos de la iglesia matriz- se entonaba un villancico de origen desconocido, durante la representación de El Nacimiento en el Portal de Belén. Según Carlos García, con el tiempo, también se incorporaron de castañuelas.
Suena la pandereta
ruido, más ruido,
porque las profecías
ya se ha cumplido.
Muchos de estos villancicos populares se cantaban al ritmo del tajaraste, no sólo en Taganana, sino también en El Sauzal, La Matanza, Vallehermoso, … Según Bethencourt Alfonso la particular comunión entre villancico popular y tajaraste guarda relación con la costumbre de cantar por Pascua romances y canciones con música y letra de marcado sabor aborigen.
