Fotos, coplas y poemas laguneros. Turba imbécil. Manuel Verdugo Bartlett (1878-1951)

El sábado 1 de septiembre de 1934 se produce un acontecimiento que conmueve a la isla. El asalto al tranvía en la Vuelta de Gracia La Laguna.
Cinco atracadores interceptaron el tranvía número 15 en su recorrido descendente desde La Laguna, a la altura de la Curva de Gracia. Se llevaron el saco con la recaudación del día, 602,85 pesetas, que llevaba a su lado el conductor Antonio Guerra, e hicieron fuego, matando al estudiante Agustín Bernal, pasajero de este tranvía que venía en la plataforma exterior junto al conductor. Bernal tenía 19 años, estudiaba Bachillerato en el Instituto de Canarias en La Laguna y estaba preparando su ingreso en Magisterio. Luego mataron también a Luís García-Panasco, conductor del tranvía número 13 que venía detrás. De 34 años, vivía con su madre y cinco hermanos y, además, era el sustento de toda su familia.
El sepelio de las víctimas tuvo lugar al día siguiente, en una enorme comitiva de tranvías, guaguas, taxis, automóviles particulares y miles de personas. En la foto, la comitiva fúnebre a la altura de la Plaza de San Cristóbal -Popularmente Tanque Abajo-, al fondo las torres y cúpula catedralicias.
Qué dichoso sería
si tan sólo pensara en el presente,
y pudiera arrojar en un bostezo
todo el hastío de mi vida estéril!
Si en el alcohol hallara esas tinieblas
que obscurecen la mente
y el odioso cadáver del pasado
en ellas sepultara para siempre…
Yo, en mi anónima lucha por la vida,
he de.morir ante la turba imbécil
sin volver la cabeza con desprecio,
mirándola tranquilo frente a frente.
Un lúgubre jinete
de arlequín disfrazado,
que goza en la carrera
· de su indómito potro desbocado,
y busca una quimera
sin mirar el futuro ni el pasado.
¡Váyanse enhoramala los que piensan
que la misión que el cielo les ha dado
es comer y beber! (pero no mucho
por temor a que pueda hacerles daño),
y mofarse del necio a quien seduce
del amor el dulcísimo reclamo,
porque afirman que oculta entre sus redes,
si no la decepción, el desengaño.
