Fotos, coplas y poemas laguneros. Tinguaro. Manuel Verdugo Bartlett (1878-1951)

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En la foto La Laguna en los años 20 desde las laderas de San Roque.

Desbandada en la batalla de La Laguna, muerte de Tinguaro en las laderas de San Roque. Ya herido Tinguaro en la batalla, continuó defendiéndose en la falda del cerro del acoso de los soldados de a caballo, ascendiendo cerro arriba. Pero en lo alto del repecho surge Martín Buendía, soldado español que seguramente procedía directamente del real de Santa Cruz, a través del barranco de Santos (al pie del real castellano) que, continuando por el del Drago, lo une con los altos de La Laguna. Con la pica en alto se dirige al encuentro del príncipe guanche.

Tinguaro, mal herido y débil por la sangre que perdía, le habla en guanche para advertirle que era príncipe, pero el castellano le traspasa con la pica. Este suceso se superpone en algunos historiadores con el de la muerte, un par de horas más tarde en las laderas de San Roque. Verdugo le canta al principe guanche así:

EN tí con la bravura la juventud se enlaza:
en las gestas isleñas tu figura es ingente;
Tinguaro, eres el símbolo más puro de tu raza
que era tan fuerte, sobria, generosa y valiente…

Tú, príncipe-caudillo, desprecias la coraza
con que su pecho guardan el de Lugo y su gente:
ágil, casi desnudo, sangrando, te abres plaza
entre rudos guerreros, luchando frente a frente.

Al fin caes rendido … Un soldado implacable,
Pedro Martín Buendía, de recuerdo execrable,
siega feroz tu vida que alienta en nuestra Historia:

Hoy, el árido cerro que acogió tu agonía,
nos parece, al crepúsculo, con su mole sombría,
un túmulo gigante levantado a tu gloria.

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