Oh, San Bartolomé; Apóstol,
sois vos, el hijo del Dios
de la vida, y de quien Jesús
dijo: “Ahí tienen a un israelita
de verdad, en quien no hay
engaño” y en seguida, vos
respondisteis diciendo: “¡Maestro,
Vos sois el hijo de Dios! ¡Vos
sois el Rey de Israel!. Y así,
de los Doce fuisteis; y por el
evangelio entregasteis vuestra
vida, hasta a los cielos arribar.
Hoy mismo, -como vos lo sabéis -,
gozáis de las alegrías que vos
mismo anunciasteis en vida, como
premio justo para aquellos que,
en su fe, firmes permanecen
hasta el final de sus días. Qué
dicha la vuestra, la de de haber
servido a Nuestro Señor Jesucristo;
oh, San Bartolomé; Apóstol.

