Foto y poema a las puertas de la Semana Santa: Palmos y olivos

Entre palmos dorados por la brisa
y olivos de paciencia milenaria,
camina el tiempo lento, sin prisa,
como un susurro antiguo que no cambia.

El palmo alza su canto hacia el cielo,
verde lanza de luz y de esperanza;
el olivo, en silencio y sin desvelo,
guarda historias de tierra y de labranza.

Uno sueña con mares y horizontes,
con salitre, con viento y lejanía;
el otro arraiga firme en los montes,
bebiendo sol y sabia sabiduría.

Y entre ambos, la vida se equilibra:
ímpetu y calma, sombra y claridad;
como el alma que lucha y que medita,
entre lo que se va y lo que quedará.

Palmos y olivos, dos latidos viejos,
dos formas de entender la eternidad:
uno mirando siempre hacia lo lejos,
otro abrazando toda la verdad.

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