Fiestas y Tradiciones de la segunda quincena de julio: La onomástica de Santiago

El nombre de Santiago tiene una larga trayectoria que deriva en numerosos nombres, algunos muy comunes en España: Jacobo, Jacob, Yago, Iago, Jaime, Tiago, Santiago o Diego. En el primigenio latín eclesiástico se le nombraba como Sanctum Iacobum, que evolucionaría en el latín vulgar hacia Sanctu Iacobu para, posteriormente, al contacto con las lenguas peninsulares prerromanas, acabar en Sanctu Iagobu. Los visigodos lo transformaron en Sancti Iagoo y, poco después, se conocería como Sancti Yago, sin que esto signifique que se usasen otras variedades, como se puede observar en la obra de Gonzalo de Berceo Milagros de Nuestra Señora, escrita en el siglo XIII. Berceo dedica el milagro VIII a “El romero engañado por el enemigo malo” y en él se refiere al apóstol como Iácobo, Sanctiago y Iago, mostrando en unas pocas líneas doce siglos de evolución lingüística romance que dependía no solo de variedades geográficas, sino también de diversos usos fonéticos, morfológicos y sintácticos.
De todos ellos, Jacobo es el más culto, latinista y próximo a su origen hebreo (Ya’akov, que significa, según la etimología popular bíblica, ‘sostenido por el talón’), mientras que Jaime es una variante de Iacobus, que dio origen a James en el francés antiguo. En el caso de Diego, su origen está en el pueblo llano cuando sustituía el “Santi Yago” por el “Dominus Jacobus” (Señor Jacobo), que derivó poco a poco en “Didacus”, para finalmente terminar en Diego. Para todos quienes llevan estos tan estimados nombres, nuestra felicitación por la onomástica que el 25 de julio celebran.
