En «Un rincón tinerfeño. La Punta del Hidalgo» (y II)

Por Julio Torres Santos

cuevasanmateopargo

En «Un rincón tinerfeño. La Punta del Hidalgo», uno de los mejores trabajos sobre «este privilegiado sitio de lo pintoresco «, Mª Rosa A lonso narra la con versación imaginaria entre varios individuos, a través de la cual va desgranando, muchas veces en clave de ironía, la «vida más real y auténtica que la suya propia, allá en los ss. XVII Y XVIII» de este personaje. De ella entresacamos muchos datos de nuestro relato

Sin embargo, Concepción Reig afirma que frente a las leyendas que lo señalaban como hombre de «presa», los documentos de la época lo revelan como hombre de empresas, valiente capitán de barco, propietario de muchos navíos con los que cruzaba frecuentemente el camino de América de donde traía inmensas riquezas a la Isla (se le calcularon 30 millones) en donde vivía con gran boato, dejando como recuerdo de aquella fastuosidad casas blasonadas en distintos lugares, donacioncs e instituciones que perpetúan su memoria.

Corsarios españoles siglo XVIII

Entre las posesiones de nuestro bipolar personaje se cuentan una casa en La Laguna ubicada en la esquina de la actual calle Bencomo, y que nunca terminó de construir, por lo que acabó siendo derruida-, la «Casa del Pirata», en el Rosario -de la que nos ocuparemos -, o su Casona de la Punta.En éstas dos últimas, gentes de toda la Isla han destrozado suelos, paredes,… tratando de descubrir un supuesto tesoro escondido.

Bandera de los cosarios españoles .1748Es entonces cuando -cuenta con humor M» Rosa-, acorde con la manía que tenían los hombres del s. XVII por la genealogía y los linajes, le entran humos de aristocracia, funda mayorazgos y hace información de su nobleza. Tal vez por eso, ella afirma que debería conocérsele como «Amaro I , Señor de la Punta del Hidalgo».

Es aquí donde la voz oficial se hace eco de su biografía. Así, nos cuenta que Amaro Rodríguez Felipe fue patrono de la capilla de San Vicente Ferrer en Santo Domingo de La Laguna.

En el suelo de la hoy suprimida capilla, anteriormente ubicada bajo el coro, se encuentra una losa que guarda los restos familiares de los Rodríguez Felipe, y reza: «Esta sepultura y entierro es de don Amaro Rodríguez Felipe y de doña Beatriz Tejera Machado y de sus descendientes y herederos paternos y maternos. Año 1715». Gran devoto y benefactor de esta Iglesia, donó la urna del Santo Entierro, tal y como atestigua una inscripción en la misma: «Esta urna la mandó hazer el capitán Dn. Amaro Rodrigues Phelipe por su devozión este año de 1732». Del mismo modo, en 1740 trasladó a la Virgen del Rosario al altar mayor, donde antes se encontraba la Virgen de La Soledad, la cual llevó al altar que construyó para el Santo Entierro en la capilla del claustro dedicada a San Francisco de Paula.

chevalier2

Plano de La Laguna siglo.XVIII

El 25 de enero de 1725 Amaro Rodríguez Felipe o Amaro Pargo fue declarado hijodalgo en un auto que proveyó con el asesor jurista Bartolomé Yánez de Torres, y obtuvo certificación de nobleza y armas dada en Madrid el 25 de enero de 1727 por Juan Antonio Hoces Sarmiento, cronista y rey de armas de Felipe V. En 1737, con motivo de la escasez de moneda que había en las Islas, pues una falsificación causó la orden de retirar las que estaba en circulación, Amaro Pargo y «otro señor» proponen al Cabildo que se introdujesen los cuartos y los ochavos de España (lo que da muestras de la consideración que, como hacendado, ya se le tenía). En 1745 y 1746 se le otorgó escritura de mayorazgo ante e] escribano Palenzue]a, así como también de otro en 1746 ante el mismo escribano. Ese año fundó el mencionado patronato de ]a capilla de San Vicente ante Palenzuela.

Fue gran deudo y posterior benefactor de ]a Sierva de Dios del Convento de Las Catalinas de La Laguna, Sor María de Jesús, que Le favoreció en sus aventuras corsarias y dicen lo salvó de un ataque turco contra sus naves. Cuenta Rodríguez Moure que nunca emprendió negocio, expedición de barco, ni celebró contrato sin antes consultarlo con ella y contar con su aprobación. Siempre que se encontraba ante algún peligro -borrasca, ataque de otros navíos,etc.- la imploraba y recurría a La cruz de tela que, a modo de talismán, Sor María le entregó.

Palacio de Nava y Sta, CatalinaComo muestra de agradecimiento, Amaro Pargo dotó con su hacienda el costo de exponer al Santísimo el lunes y el martes de Pascua de Resurrección de cada año en la Iglesia del Convento de Sta. Catalina.

Al morir la Sierva costeó su sarcófago cuando se exhumaron los restos en 1734 -cuyo permiso solicitó-, siendo testigo del maravilloso estado de conservación en que se encontraba el cuerpo. Asimismo dejó en sus bienes un aniversario por su alma.

En el sarcófago que donó se observa la inscripción:

Parece a quien el humano afán
A mirar con luz divina
Rara ave peregrina
Girando al Cielo Guzmán
O al trono de Catalina.

Es fácil advertir como las letras iniciales de cada verso componen la palabra PARGO.

Todos sus bienes o la mayoría pasaron a su sobrina doña Ana Josefa Rodríguez Felipe hija de su hermano José, señal de que Amaro no tuvo hijos.

Puesto que no se disponen de más datos, concluye en broma Ma Rosa, quizá la tradición popular tenga razón y Amaro efectivamente se fuera, por más que dejase aquí la sepultura esperándole.

En «Un rincón tinerfeño. La Punta del Hidalgo» Mª Rosa Alonso atribuye a Amaro Pargo todos los adjetivos de la piratería y su historia corre paralela a la recogida por Concepción Reig de Felipe Trujillo Trujillo, último morador de la «Casa del Pirata» en el Rosario.

Pero su historia hubo de levantar tanto malestar que, en un folleto posterior, «Vejámen y réquiem al librillo intitulado «La Punta del Hidalgo», se desdice, graciosamente, de lo dicho en su libro anterior, poniendo a nuestro pirata como hombre de bien y lo entierra cristianamente en el mencionado sepulcro que compraron sus padres en Santo Domingo. El mismo fin le confiere Anchieta y Alarcón en su Diario: murió a las 8 de la mañana del miércoles 4 de octubre de 1747, siendo enterrado en Santo Domingo.

Iglesia y convento de Santo Domingo La Laguna

¿Cuál de las dos versiones es la correcta? Como hemos afirmado creemos que Amaro Pargo fue un personaje bipolar -aunque no al mismo tiempo-, mutando a tenor de las circunstancias, y tan legendario para la conciencia popular que incluso se duda de cómo y cuándo murió.

También te podría gustar...