El Tenerife se asoma al cielo desde el Cabildo

Una representación del CD Tenerife sale al balcón del Cabildo a saludar a la afición.

Santa Cruz de Tenerife se tiñó de blanquiazul en una jornada que quedará para siempre en la memoria colectiva. El CD Tenerife llevó la fiesta del ascenso hasta el corazón institucional de la isla, asomándose al balcón del Cabildo de Tenerife ante miles de aficionados entregados.

La escena fue la de una comunión total entre equipo y afición. Desde primeras horas, la plaza comenzó a llenarse de seguidores con camisetas, bufandas y banderas, en un ambiente que mezclaba emoción, orgullo y alivio tras una temporada exigente. Cuando los jugadores aparecieron en el balcón, el estruendo fue inmediato: cánticos, aplausos y lágrimas acompañaron un momento que simboliza mucho más que un ascenso.

Uno a uno, los protagonistas fueron tomando contacto con el micrófono, agradeciendo el apoyo incondicional recibido durante todo el curso. Los más veteranos, con Aitor Sanz al frente, pusieron voz al sentimiento del vestuario, destacando que “este logro es de todos”. La plantilla, entre risas y abrazos, coreó junto a la afición los cánticos habituales, en una estampa que recordó a las grandes celebraciones del pasado.

El acto también sirvió para reforzar el vínculo entre el club y la isla. Representantes institucionales felicitaron al equipo por devolver al Tenerife al fútbol profesional, subrayando el impacto deportivo y social del éxito. No faltaron las referencias al esfuerzo colectivo ni al papel determinante de una hinchada que nunca dejó de creer.

La fiesta se prolongó durante horas. Bengalas, música y un mar de gente acompañaron una celebración que convirtió el centro de Santa Cruz en un auténtico estadio al aire libre. El Tenerife no solo ganó el ascenso en el césped: lo celebró donde corresponde, junto a su gente, mirando al futuro desde lo más alto del Cabildo.

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