EL MONASTERIO DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE GARACHICO BIEN DE INTERÉS CULTURAL

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Con categoría de Monumento es uno de los tres únicos conventos que todavía se conservan en la isla de Tenerife

El Gobierno de Canarias ha aprobado el decreto por el que se declara Bien de Interés Cultural, con categoría de Monumento, al monasterio de la Inmaculada Concepción de Garachico, uno de los tres únicos conventos que todavía se conservan en la isla de Tenerife, cuya fundación tiene lugar en el año 1643. Su protección se justifica por la necesidad de preservar un edificio religioso situado en el núcleo de Garachico, que ha mantenido su uso primigenio hasta nuestros días, además de su importancia patrimonial e histórica por sus características constructivas y valores arquitectónicos.

Este convento no se vio afectado por la erupción de 1706, aunque con el inicio de la actividad volcánica las monjas lo abandonaron, retornando dos años más tarde. En 1709 sufrió un importante incendio, que lo dejó arruinado por completo. La reconstrucción comenzó en 1745 y finalizó en 1749, fecha desde la que conservó su diseño actual.

 

En 1856 el convento sufrió el impacto del mar de leva, tan habitual en este litoral. El oleaje afectó al inmueble, perdiendo la vida dos religiosas, aunque las obras de reparación se efectuaron con cierta celeridad.

Se organiza en torno a dos claustros o patios, más una huerta en uno de los extremos, en torno a los que se distribuyen los distintos cuerpos. La iglesia es de una sola nave, con cubierta de tejas a cuatro aguas, sobre el buque de la nave y cubierta de similares características. En el interior se encuentra el retablo mayor, que fue trasladado desde la iglesia de Santa Ana en 1794. También destaca el retablo de Santa Beatriz de Silva y otro de menor calidad del Sagrado Corazón. A los pies de la iglesia, una amplia celosía aísla a las monjas del resto de los fieles.

La delimitación de este Monumento obedece a la necesidad de proteger uno de los templos más destacados de la isla de Tenerife con una riqueza patrimonial y artística, incluida en la declaración BIC, que lo convierte en un hito monumental de la arquitectura del Archipiélago.

La declaración BIC incluye el ambiente urbano más inmediato al inmueble, preservándolo de futuros impactos derivados de obras o transformaciones físicas del espacio que generen impactos directos a la iglesia o que dificulten la contemplación y estudio de los valores patrimoniales que dieron pie a su declaración

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