Hoy se puede comprar envasado en los puestos especializados de nuestro Mercado Municipal, les ofrecemos la receta como tesoro documental de la gastronomía lagunera de los siglos XIX y XX.
Póngase una docena de yemas de huevo en un tamíz, y hágase que pasen oprimiéndolas un poco con una cuchara, a una vasija limpia; luego se trasladan al colador para hilarlas, el cual tiene en su fondo, en lugar de abujeros, cuatro ó cinco canutos en forma de embudo estrecho, cuyo estremo termina en un abujerito del diámetro de un grano crudo de arróz, y los cuales se taparán con la palma de la mano al poner las yemas; a continuación se ponen sobre almíbar claro y abundante, que estará cociendo en un caldero ancho, dando vueltas alrededor de derecha a izquierda, hasta que hiladas las yemas, estén todas sobre el líquido; acto seguido, y sin desbaratar la rosca que se habrá formado, se sacan con dos espumaderas o con dos tenedores, hilándolas, y se pone á enjugar sobre un tamiz; cuando esté frío, se aplica en aquello que se tenga por conveniente.
Almíbar claro: Póngase una libra de azúcar, y tres raciones de agua, en un caldero, más una clara de huevo batida un poco; á buen fuego se pone, y en el momento en que empiece á cocer se separa con la espumadera la espuma oscura que forma el azúcar; cada vez que se vea ésta, se separa; en cociendo diez minutos, se obtiene el primer punto del azúcar, llamado almíbar claro.
Libra: Peso antiguo, variable según las provincias, en Canarias puede equipararse a 500 gramos. Por lo tanto, el almíbar de esta receta sea hace con ½ kg. de azúcar.
Ración: Medida de líquidos que es la cuarta parte de un cuartillo y equivale a 126 mililitros. Por lo tanto, en esta receta hay que añadir cuatro tazas y media de las de café de agua para hacer el almíbar.

