El Mercado Municipal de La Laguna con la cocina tradicional: Judías en «la ensalada del veraneante de Bajamar»

Cuando en La Laguna se puso de moda ir a veranar a Bajamar (décadas 60 y 70), se precisaba recetas sencillas y rápidas, para robar tiempo a la cocina y ganárselo a la piscina. Si además la receta permitía almorzar con plato único y fresquito ¿Qué más se podía pedir? Ésta es una de las recetas procedentes de aquel boom veraniego, casi siempre elaborado con productos de la Recova de La Laguna, a donde era imprescindible acudir una o dos veces por semana para avituallarse.
Ingredientes:
250 gr de judías pintas o blancas (en el mercado podemos hallar del país o también de marcas excelentes)
1 Cebolla blanca grande
Clavo (en abundancia)
1 hoja de laurel
Unas ramitas de perejil y de tomillo (atadas, formando un ramito, con hilo de cocina o cáñamo. En el campo se solía llamar “hilo de bala”, supongo que por la contracción del término ”de embalar”, ya que se usaba para tal menester)
Sal
Aceite
Vinagre
1 cebolla de Guayonge
1 Zanahoria
1 Aguacate
1 Tomate de ensalada
Lechuga de dos tipos: Romana (también sirve la francesa; ambas son las más habituales) y de hoja de roble. Podrás encontrar todas estas variedades en el Mercado de La Laguna.

Preparación:
Las judías se ponen de remojo la noche anterior. Las ponemos a guisar junto con la cebolla blanca (en la que hemos clavado los clavos, para esta ensalada 20, rodeándola), la hoja de laurel (más bien pequeña, para que no amargue), el ramito de perejil y tomillo, y sal. Cuando rompan a hervir, cortamos ese hervor con agua fría (no hace falta mucha, sólo la suficiente para que se pare el hervor). Repetimos esta operación tres veces; así las judías estarán antes. Cuando alcancen el último hervor, bajamos el fuego a la mitad, para que se hagan a fuego lento. Trascurridos 45 minutos, aproximadamente, ya estarán. Apartamos, y reservamos las judías (sin el agua y todo lo demás) en otro recipiente para que se enfríen antes.
Cortamos la cebolla de Guayonge en aros e introducimos en un recipiente con vinagre macho y azúcar, para que no pique mucho. Mientras, lavamos las lechugas y las cortamos con las manos, para que no se oxiden. Las disponemos en el centro de la bandeja. Alrededor, los tomates cortados en rodajas, los aguacates en cascos y la zanahoria rayada. Sobre la cama que hemos hecho con las lechugas, disponemos las judías, y sobre ellas la cebolla de Guayonje, previamente escurrida.
Hacemos una vinagreta, batiendo aceite, vinagre, sal y unas gotitas de tabasco (es opcional, pero unas pocas le darán un toque a la ensalada).
Como se trata de un plato único, ya sólo queda un poco de fruta de temporada…y ¡media hora de siesta! ¡¡¡Bendito veraneo!!!
