El Mercado de La Laguna inspira tus recetas para las fiestas de agosto: Pata asada canaria

La pata asada canaria es sabor de fiesta y tradición

La pata asada es uno de esos sabores que forman parte de la memoria gastronómica de Canarias. Presente en celebraciones populares, reuniones familiares, ventorrillos y bares, este sencillo pero sabroso plato destaca por una carne tierna y jugosa, protegida por una capa exterior bien dorada y aromatizada con ajo, hierbas y especias.

Aunque cada casa y cada establecimiento guarda sus propios trucos, la esencia está en elegir una buena pieza de cerdo, condimentarla generosamente y darle una cocción lenta que permita que quede tierna por dentro y tostada por fuera. Recién salida del horno es un magnífico plato principal, pero fría y cortada muy fina se convierte en uno de los bocados más populares: dentro de un bocadillo, acompañada de queso o simplemente servida en lonchas.

Receta de pata asada canaria

Ingredientes:

Para una pata de cerdo de aproximadamente 4-5 kilos:

1 pata de cerdo
8-10 dientes de ajo
Sal gruesa
Pimienta negra
2 cucharaditas de pimentón
1 cucharadita de orégano
Tomillo al gusto
2 hojas de laurel
Un buen chorro de aceite de oliva
150 ml de vino blanco
Un poco de agua

Preparación

Comenzamos preparando un majado con los ajos, una cantidad generosa de sal gruesa, pimienta negra, pimentón, orégano y tomillo. Cuando los ingredientes estén bien machacados, incorporamos poco a poco el aceite de oliva y el vino blanco hasta obtener una mezcla aromática.

Con un cuchillo hacemos pequeñas incisiones repartidas por la pata para facilitar que los sabores penetren en la carne. Untamos toda la pieza con el majado, masajeándola bien y procurando introducir parte del condimento en los cortes.

Lo ideal es dejarla reposar varias horas en la nevera y, si es posible, prepararla la víspera para que permanezca condimentada durante toda la noche.

Antes de cocinarla, sacamos la carne con cierta antelación para que pierda parte del frío. Colocamos la pata en una bandeja de horno con las hojas de laurel y un poco de agua en el fondo.

La asamos lentamente a unos 160-170 °C, calculando aproximadamente una hora por cada kilo de carne, aunque el tiempo dependerá del tamaño de la pieza y del horno. Durante la cocción podemos regarla ocasionalmente con sus propios jugos.

Para conseguir ese apetecible exterior tostado, durante la última parte del asado subimos la temperatura a unos 200-220 °C, vigilándola para que se dore sin quemarse. Para comprobar la cocción con seguridad, lo más fiable es utilizar un termómetro de cocina y verificar la temperatura en la parte más gruesa, sin tocar el hueso.

Una vez fuera del horno, dejamos reposar la pata antes de cortarla. Este pequeño descanso ayuda a conservar los jugos y facilita obtener unas lonchas más limpias.

El bocadillo que nunca falla

Caliente resulta irresistible, pero la pata asada canaria tiene una segunda vida al día siguiente. Fría y cortada en lonchas muy finas es perfecta para preparar un buen bocadillo, sola o acompañada de queso.

Una receta humilde, generosa y profundamente ligada a la cocina popular de las Islas: pocos ingredientes, paciencia en el horno y ese aroma inconfundible que anuncia que alrededor de la mesa hay algo que celebrar.

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