EL ATAQUE INGLES A SANTA CRUZ DE TENERIFE (y III). Por Carlos García

La participación civil.- Además del heroísmo mostrado por las tropas militares canarias, la participación popular de los vecinos de Santa Cruz en sus calles fue importante y precisa, interviniendo en las luchas callejeras de manera personal y sin adscribirse a órdenes militares.
El valor demostrado por la población civil es un hecho reconocido de gran mérito que condicionó en alguna medida el éxito logrado en el rechazo de las tropas inglesas. La oposición mostrada por los hombres y mujeres canarios en el encuentro con las partidas que logran desembarcar en la plaza santacrucera, motiva que aquellas se encontraran acosadas por todas partes.
Existen informaciones donde se confirman que los ingleses eran atacados incluso con piedras a falta de otros proyectiles mas apropiados.
Otras informan como las lanchas de desembarco utilizadas por los invasores fueron inutilizadas al ser desfondadas por mujeres y chiquillos, que, cayendo como una nube sobre los botes, los hicieron astillas a base de golpearlos con los callaos de las playas.
Como resumen recordemos que las pérdidas humanas que se dieron en las fechas referidas consistieron en 23 muertos y 38 heridos entre los canarios, mientras que las de los ingleses ascendieron a 22 oficiales y 576 soldados muertos.
Diversos factores intervinieron en la victoria obtenida por Tenerife. Así se definen los diferentes autores sobre el hecho de que Nelson pretendió con un golpe de mano el desembarco frontal de sus hombres, en vez de hacerlo por otra parte de la isla y luego dirigirse a Santa Cruz por tierra. La mala información de la fortificación y hombres que se encontraban en la isla también hizo creer a Nelson que ésta se encontraba armada fuertemente cuando en la realidad ni fusiles había para todos.
La pronta desaparición de los oficiales británicos, con Nelson a la cabeza, influyó también en la evolución de la refriega.
Y por último recalcar la bravía resistencia y heroicidad de la tropa y pueblo de Tenerife, precariamente armado, pero con tremenda pericia, tanto en las piezas artilleras como en la respuesta dada al desembarco inglés en tierra tinerfeña.
Conmemoraciones y fiestas religiosas.- Sabemos que tras la victoria se realizaron funciones religiosas de agradecimiento tanto en La Laguna como en Santa Cruz y en diversas parroquias.
Apenas realizado el embarque de los ingleses, el Comandante General Gutiérrez, seguido de sus oficiales y del pueblo en general, se dirigió a la Iglesia de la Concepción y depositaron en su altar mayor las banderas capturadas ( de ahí que siempre hayan estado en la iglesia), junto con las escalas, pistolas, tambores, sables, mosquetes, etc., y que le fueron capturado a los enemigos, y esto lo conocemos gracias al primer sermón religiosos que se realizó tras la batalla y que fue realizado por el presbítero Currás, testigo presencial de la batalla.
Pedro Tarquis nos ofrece ésta versión: “Decía Currás: La tropa inglesa, soberbia por su predominio en el mar, se promete ufana, burlándose de nuestro valor isleño, reinar sobre nosotros, oprimirnos y saquearnos. ¿Y donde están esos perseguidores? ¿Que se han hecho estos orgullosos? ! Ah !, nuestro general, con un número reducido de oficiales, con unos cuantos soldados, con unos pocos milicianos cuyas manos no estaban acostumbradas a la espada y al fusil, pero sí al arado y a la azada, nuestro general, los ha hecho desaparecer.” Mas adelante pone en boca del general Gutiérrez lo siguiente:” Desaparezca yo antes de que la Plaza se rinda a los enemigos.”.
También analiza el tratado que dio fin a la lucha, firmado por Toubridge y Gutiérrez: “¿Que otra cosa es alabar al General por el uso de la victoria? ¿No pudo haber sido más humillante? ¿Acogidos los enemigos a la debilidad de un convento, no pudieron ser allí enteramente derrotados? ¿A que bueno haberles permitido los honores de guerra, haberles dejado salir con su armas y sus uniformes ? !Ah imprudentes !., vuestros sentimientos no son los del héroe, no son los del valeroso Gutiérrez”.
Fue este, por tanto, el primer sermón religioso en acción de gracias que se realizó tras vencer en el ataque y previo a los pronunciados días mas tarde en la misma iglesia de la Concepción y en la de los Remedios de La Laguna.
La conocida como “Oración de Machado” fue hecha por Silvestre Machado y Barrios el 25 de julio de 1.864 y en la que el orador decía : “Cuando un pueblo se ha hecho célebre por su valor, cuando, casi sin otros medios de defensa que su patriotismo, ha podido levantar su cabeza para ver de frente, sin retroceder, el peligro que le amenaza, y conociendo el envilecimiento y la infamia en que se le intenta sepultar, elige la muerte antes que rendirse y humillarse, ese pueblo se ha conquistado una dignidad, una gloria ante la cual no pueden menos que admirarse las generaciones…La vida se un pueblo emana de su grandeza ; y esta grandeza cuando es ganada a precio de su sangre, le da un nombre ilustre… !Santa Cruz de Tenerife!, levántate y mira serena al pueblo que un día quiso degradarte, que se arrepiente de la ligereza de uno de sus mas grandes dominadores de la mar, mira como un amigo al pueblo inglés. El mundo te contempla heroico hace más de medio siglo. Ved ahí tu premio, recógelo sin vanidad y déjalo por herencia a tus hijos para que por él bendigan tu nombre. Tienes el honroso título de Muy Leal Noble e Invicta Villa, Puerto y Plaza de Santa Cruz de Santiago”.
Mas tardío es el discurso producido en la Parroquia Matriz de Santa Cruz de Tenerife, el 25 de julio de 1.897 y dado por Santiago Beyro y del que entresaco lo siguiente:
“… Venga en buena hora la poderosa Albión a dejarnos sus tesoros a cambio de los productos maravillosos de nuestra tierra; venga a nuestras playas a buscar aire oxigenado y venga en buena hora en busca del sol espléndido y vivificante, venga sí, al país de eterna primavera, de la luz, de la brisa saturada de aromas… Si otra cosa sucede, volveremos a luchar contra el héroe de Trafalgar, el manco de Tenerife y lo volveremos a vencer, no con la bayoneta y los cañones, sino con la espada de la palabra, con el escudo de la fe y con la invencible armadura de la caridad y de las buenas obras… Santiago, Apóstol Santo, cuatro días después de la jornada gloriosa fuiste proclamado nuestro copatrono y ésta, Muy Leal, Noble e Invicta Villa, Puerto y Plaza y Muy Benéfica, se gloria de llevar tu nombre. Vela por ella, guíala por la senda gloriosa, por donde han marchado los pueblos que, por su cultura y acendrada fe, ha conquistado un nombre esclarecido”.
Epílogo.- Es bien conocido el epílogo de esta hazaña. La Capitulación inglesa; el reembarque de las tropas; los agradecimientos escritos entre Gutiérrez y Nelson; las recompensas obtenidas de “Muy Leal, Noble e Invicta Villa, Puerto y Plaza de Santa Cruz de Santiago”; la Orden Militar de Alcántara al General Gutiérrez….
El realce logrado ante la victoria obtenida sobre Horacio Nelson, héroe en tantas batallas navales como las de Aboukir y la de Trafalgar, que vino con el propósito de dejar su vida en el intento de tomar la isla y que le hizo escribir la víspera de la jornada, ”tomaré el mando de todas las fuerzas destinadas a desembarcar, bajo el fuego de las baterías de la ciudad y mañana probablemente será coronada mi cabeza o con laureles o con cipreses”, hace que Tenerife quede agigantada en su imagen ante la historia.
Este hecho justifica el que volvamos a insistir y solicitar, que en el año del segundo centenario de aquel 25 de Julio, mantengamos vivo el recuerdo para nuestras generaciones venideras del espíritu de independencia que alentó a aquel reducido número de canarios a rechazar el intento de invasión por parte de una potencia enemiga.
Ya existe un museo nelsoniano, aunque todavía escaso pero en franca expansión y que aún se podría mejorar, como en los uniformes de las diferentes tropas intervinientes de la época que allí se exhiben. En este aspecto creo que se encuentran realizando algunos contactos con estudiosos e investigadores en este campo para realizar una mejor identificación de los uniformes allí expuestos.
Falta todavía algún tipo de identificación callejera de lugares y monumentos nelsonianos como en las calles de Santo Domingo, La Noria, Candelaria, o en los Castillos de San Juan, San Andrés, Paso Alto, etc… No existe un lugar que centralice la conmemoración de la gesta y no creo muy costoso levantar un monumento, un obelisco que contengan los nombres de los héroes caídos y que escribieron una heroica historia tinerfeña. Hay incluso un boceto de proyecto que se publicó en el Cronista de Tenerife de Gumersindo Robayna que representaba un obelisco en una de cuyas caras se leía la fecha y donde aparecían trofeos como las banderas de Nelson, la bandera española, tambores, fusiles, cañones y entre palmas y laureles el General Gutiérrez, con el escudo de Santa Cruz y al fondo el mar y la cordillera de Anaga, al que se le puede agregar el retrato del Almirante Nelson como figura histórica mundial.
En 1.893 Patricio Estévanez presentó otro proyecto del arquitecto Manuel de Cámara para ensalzar al célebre cañón Tigre. La Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife realizó un concurso, en 1.895, al que se presentaron tres proyectos que nunca se tuvieron en cuenta.
En 1.910 del diputado Domínguez Afonso presentó otro para un monumento al 25 de Julio de 1.797 con el cañón Tigre de por medio. E incluso se formó una comisión Pro Monumento pero sin resultados positivos.
En referencia a otro proyecto en la montaña de la Altura para la creación de un mirador, sería conveniente no olvidar que en una carta del alcalde de Santa Cruz, D. José de Zárate, fechada el 30 de Diciembre de 1.798 al propio General Gutiérrez, le recomienda que “…la batería de la Altura sea nombrada de Santa Cruz de Santiago, para que esta viva voz transmita a la posteridad, la peculiar victoria que las armas del Rey alcanzaron sobre los enemigos y perpetúe la memoria del dignísimo Xefe que nos libertó del yugo británico, en los hijos de nuestros hijos y en los corazones isleños.” Por tanto habrá que tener presente esta denominación y no olvidar que dicho emplazamiento está ofrecido en memoria de D. Antonio Gutiérrez.
Tenemos calles que recuerdan tanto al vencedor como al vencido. Tiene la ciudad de Londres, en la Plaza de Trafalgar, una inmensa columna que corona la figura de Nelson y de la que los ingleses se sienten muy orgullosos.
¿Por qué no puede el pueblo de Santa Cruz disponer de un monumento similar que recuerde la libertad e independencia que nuestra ciudad supo defender y que nos recuerde permanentemente a los que supieron escribir una de las páginas más hermosas que se han dado en nuestra historia insular?
Hora es ya de que modifiquemos nuestros errores y comprendamos la culpabilidad de nuestro abandono. Pasan los años, los siglos, las generaciones y los hechos históricos van quedando relegados a las páginas de la historia y terminarán por borrarse. Hay que impedir que esto suceda para que en lo sucesivo no haya nadie que, como decía Luis Maffiotte en 1.897, pueda preguntar lleno de curiosidad:” ¿Y que fue eso del 25 de julio?”.
