Despedida y agradecimiento de Manuel de la Rosa tras su jubilación

Queridos compañeros, compañeras, vecinos y vecinas, amigos y amigas:

Hoy es un día muy especial para mí, una fecha llena de sentimientos encontrados, un momento en el que resulta casi imposible dar con las palabras adecuadas. Mientras escribo estas líneas, entre emociones y recuerdos, tras todo lo vivido, siento cómo se abre paso en mi interior una profunda y sincera gratitud. Después de más de veinticinco años de servicio en el Excmo. Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna, llega el momento de cerrar una etapa que ha sido mucho más que una trayectoria profesional. Me despido de mi vida laboral con la satisfacción del deber cumplido y con el corazón lleno de agradecimiento y de memorias que me acompañarán siempre.

Durante este tiempo he tenido el privilegio de trabajar junto a diferentes alcaldes y alcaldesas, corporaciones municipales y concejales y concejalas de distintas sensibilidades políticas. A todos ellos y ellas, les doy las gracias por la confianza que en mí depositaron. Ha sido un verdadero honor contribuir al desarrollo de nuestro municipio, siempre con el firme compromiso de servir a la ciudadanía y la única intención de dejar las cosas un poco mejor de cómo las encontré.

De entre todos los agradecimientos, sin lugar a dudas, uno de los más especiales lo guardo para mis compañeros y compañeras del Área de Fiestas y Servicios, mi equipo, mi segunda familia. No hay palabras que puedan resumir tantos años, tantas vivencias, tantos retos superados. Gracias por estar ahí, por su entrega, por el compañerismo, por el esfuerzo compartido en cada montaje, en cada fiesta, en cada celebración…, y por hacer del trabajo algo dignificante y enriquecedor.

Mi gratitud también va para todas las empresas y proveedores que han estado siempre a la altura de un municipio como el nuestro: pirotecnias, empresas de montaje e infraestructura, productoras, litografías, servicios de alumbrado, limpieza, y tantos otros que han trabajado con responsabilidad y compromiso. Gracias por su profesionalidad, por su paciencia y por su capacidad de adaptación. Juntos hemos construido celebraciones que son orgullo y seña de identidad de nuestro municipio. Y aprovecho también para mencionar con especial cariño a los gabinetes de prensa y a los jefes de protocolo del Excmo. Ayuntamiento de La Laguna, quienes con su habilidad y dedicación han hecho que la comunicación y la organización de cada evento fuera impecable. Sin ustedes, nuestras fiestas no habrían brillado como lo han hecho.

Y cómo no, gracias también a las entidades sin ánimo de lucro que, desde la generosidad y la participación activa, han enriquecido la vida cultural y social de nuestros pueblos y barrios.

Tampoco puedo dejar de mencionar a quienes han sido garantes de la seguridad y del orden en cada acto, en cada evento, en cada fiesta: gracias de corazón a la Policía Local, a la Guardia Civil y a la Policía Nacional. Su labor silenciosa pero fundamental ha sido siempre motivo de respeto y admiración.

Mi reconocimiento va dirigido también a los presidentes y presidentas de las comisiones de fiestas del término municipal. Ustedes son el alma de nuestras celebraciones populares, el impulso que mantiene vivas nuestras costumbres y nuestra identidad. Gracias por su empeño, su tiempo y su amor por sus comunidades.

A los compañeros y compañeras funcionarios de carrera y laborales del Área de Playas y Piscinas, y a los trabajadores del camping municipal, gracias por su esfuerzo diario y por todo lo compartido. Ha sido un orgullo trabajar con ustedes.

Quiero expresar también mi más sincero agradecimiento al Obispado de Tenerife, representado en nuestro municipio por sus parroquias e iglesias. Su implicación en muchas de nuestras celebraciones ha contribuido a preservar el profundo vínculo entre nuestras tradiciones y el sentir espiritual de nuestro pueblo. Y de forma muy especial, quiero acordarme y poner en valor a quienes custodian una de las devociones más queridas por nuestro pueblo: el Santísimo Cristo de La Laguna. Gracias a la Pontificia, Real y Venerable Esclavitud del Santísimo Cristo de La Laguna por su cercanía, por su colaboración constante y por mantener con dignidad y fe una tradición que trasciende lo espiritual para formar parte de nuestra historia común.

A la ciudadanía de La Laguna: ustedes han sido el alma de cada fiesta. Su participación, su ilusión y su respeto por nuestras tradiciones han sido el verdadero motor de nuestro trabajo. Gracias por hacer que cada esfuerzo valiera la pena, por participar, por cuidar, por transmitir lo que somos como pueblo.

Y por último —pero lo más importante para mí— quiero dedicar estas palabras a mi familia:
Gracias por estar siempre. Gracias por entender mis ausencias, por aceptar mis horarios imposibles, por esperarme cuando otros celebraban. Gracias por su apoyo silencioso y constante, por su amor sin condiciones, por ser mi refugio, mi fuerza y mi alegría. Todo lo que he logrado no lo habría podido hacer sin ustedes. Esta despedida también les pertenece, porque han estado conmigo en cada paso, sin pedir nada a cambio, solo dando amor.

Me voy con paz, con orgullo, y con la certeza de haber vivido una etapa profesional plena, humana, y profundamente enriquecedora. Ahora comienza un nuevo camino, distinto, pero no menos ilusionante.

Gracias a todos y a todas, de corazón. Gracias, La Laguna.

Manuel de la Rosa Hernández

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