«Desaparecida. La Virgen de Candelaria y el temporal de 1826»

«Desaparecida. La Virgen de Candelaria y el temporal de 1826», organizada por la Casa Museo Cayetano Gómez Felipe con el patrocinio del Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna
Inaugurada la exposición «Desaparecida. La Virgen de Candelaria y el temporal de 1826», organizada por la Casa Museo Cayetano Gómez Felipe en su sede, con el patrocinio del Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna. Permanecerá abierta hasta el 7 de enero de 2027.
La apertura coincide con el bicentenario del temporal que afectó a Canarias, particularmente a la isla de Tenerife, entre el 6 y el 8 de noviembre de 1826. Además de causar la muerte de casi trescientas personas, la destrucción de numerosas edificaciones e incontables destrozos, con la tempestad desapareció en el mar la escultura de la Virgen de Candelaria, patrona de las islas, a la que se rendía culto en su santuario.
A comienzos de 2026 se incorporó a la colección un retrato pictórico de aquella imagen, atribuido al pintor José Rodríguez de la Oliva. La presencia en la Casa Museo de otras representaciones de la Candelaria y de varios objetos ligados a su devoción justifica que, con motivo de este aniversario se plante a los visitantes comprender lo que sucedió, poniendo el foco en la efigie desaparecida. Entre las obras expuestas, algunas tienen excepcional interés o se muestran por primera vez, como uno de los cíngulos de la Virgen (de cuya existencia hay noticias desde la segunda mitad del siglo XVV).
Articulan la muestra, comisariada por Carlos Rodríguez Morales, una selección de piezas reunidas por Cayetano Gómez Felipe, además de la aludida pintura y una estampa inédita, de colección particular, que participa como obra invitada. Al hilo de todo esto se ofrece un discurso histórico mediante paneles informativos, con ánimo didáctico, combinando información general con comentarios sobre los objetos expuestos. Se cuenta, además, con la estimable aportación que suponen cinco ilustraciones realizadas con este motivo por Jesús P. Marichal. A través de ellas se da la posibilidad de viajar en el tiempo hasta diversos momentos: desde la protohistoria isleña hasta 1826.
El propósito es ampliar el conocimiento sobre una efigie, ya para siempre enigmática, que todavía hoy plantea preguntas sobre su origen y su función. Una imagen que concitó el afecto de los primeros pobladores de Tenerife, los guanches, y el de quienes tras la conquista se establecieron en Canarias. Y también rememorar aquel terrible temporal, del que se ofrece información sobre cómo afectó al inmueble que desde 2019 es la sede de la Casa Museo Cayetano Gómez Felipe, que antes había sido la vivienda del coleccionista.
