De la mano del Mercado de La Laguna, comer en febrero: Pata de cerdo horneada al estilo canario

Saborear la pata en los «Altos de Tenerife».
La pata horneada canaria es uno de esos platos que huelen a fiesta, a domingo de mercado y a reuniones alrededor de una mesa llena. Con su piel crujiente, su carne jugosa y ese adobo de ajo, comino y orégano que sabe a tradición, se ha ganado un sitio fijo en celebraciones, ventorrillos y bocadillos de madrugada. Es una receta sencilla, de las de siempre, que con tiempo y cariño se convierte en un bocado irresistible, perfecta tanto para servir en lonchas con papas y mojo como para desmenuzar y rellenar un buen pan.
Ingredientes:
1 pata de cerdo (trasera o delantera, 3–5 kg aprox)
8–10 dientes de ajo
1 cucharada de comino
1 cucharada de orégano
1 cucharada de pimentón
Sal gorda
Pimienta negra
1 vaso de vino blanco
1 vaso de caldo o agua
Aceite de oliva
2 hojas de laurel
Opcional: tomillo o romero
Manos a la obra
Haz el adobo
Machaca los ajos con sal, comino, orégano, pimentón y pimienta.
Añade un buen chorro de aceite y un poco de vino hasta hacer una pasta.
Adoba la pata
Haz cortes profundos en la piel y la carne.
Unta bien toda la pata con el adobo, metiendo mezcla en los cortes.
Coloca el laurel por encima.
Tapa y deja reposar mínimo 12 horas en la nevera (mejor 24 h).
Al horno
Precalienta el horno a 180 °C.
Pon la pata en una bandeja grande, añade el resto del vino y el vaso de caldo/agua al fondo.
Tápala con papel de aluminio.
Asado lento
Hornea 2,5 a 3 horas (según tamaño), regando de vez en cuando con su jugo.
5. Dorar la piel
Quita el aluminio.
Sube el horno a 220 °C.
Hornea 20–30 minutos más hasta que la piel quede bien crujiente.
Si ves que se dora demasiado rápido, baja un poco la temperatura o cúbrela parcialmente.
Cómo servirla
En lonchas finas con papas arrugadas y mojo
O desmenuzada para bocadillos de mercado
Acompaña con su juguito del asado por encima (oro líquido)
Trucos canarios
Si quieres piel extra crujiente: sécala bien con papel antes de adobar.
El reposo del adobo es clave: cuanto más tiempo, más sabor.
Al día siguiente está incluso mejor para bocatas.
